Rusia rechaza otra vez el alto el fuego y se adentra en territorio georgiano

Rafael M. Mañueco

INTERNACIONAL

Las tropas rusas se sitúan en la principal carretera que une el este y el oeste de Georgia.

12 ago 2008 . Actualizado a las 00:33 h.

Pese a los esfuerzos internacionales para detener la guerra y al alto el fuego decretado por el presidente georgiano, Mijaíl Saakashvili, las tropas rusas continúan su progresión y han traspasado ya las fronteras, no sólo de Osetia del Sur, sino también de Abjasia, adentrándose en territorio georgiano.

Saakashvili ha lanzado un dramático llamamiento a la población pidiendo heroísmo. La apertura de una segundo frente en Abjasia es ya un hecho mientras este se espera la llegada a Moscú del líder francés, Nicolas Sarkozy, presidente de turno de la Unión Europea durante el actual semestre.

El máximo dirigente georgiano firmó un alto el fuego unilateral en presencia de los ministros de exteriores de Francia y Finlandia, Bernard Kouchner y Alexander Stubb. Sin embargo, Rusia rechazó de nuevo la propuesta. El presidente ruso, Dmitri Medvédev, y el primer ministro, Vladímir Putin, declararon que la operación para limpiar Osetia del Sur de soldados georgianos «será llevada hasta su lógico final». Fuentes militares rusas aseguraron que el Ejército georgiano «continúa disparando y haciendo uso de su artillería».

El canal de televisión ruso NTV ha mostrado en directo el momento en el que su corresponsal en Tsjinvali se ponía a cubierto de un tiroteo. El fuego fue supuestamente abierto por soldados georgianos que, al parecer, intentaban escapar al cerco ruso. El mando de las tropas rusas informó además de una incursión de helicópteros georgianos que habrían acudido en ayuda de las unidades desperdigadas por Osetia del Sur.

En cualquier caso, Medvédev ha anunciado que «gran parte de la operación militar para imponer la paz a los georgianos ha sido concluida». De acuerdo con sus informaciones, la capital de Osetia del Sur, se encuentra bajo el control de lo que denomina «fuerzas rusas de paz reforzadas». Pero esa paloma blanca con rama de olivo impone ahora su criterio en localidades más allá de Osetia del Sur e incluso de Abjasia, la otra región separatista, a donde Moscú acaba de enviar 9.000 paracaidistas.

El Ministerio del Interior en Tiflis afirmó ayer que el Ejército georgiano ha tenido que replegarse de sus posiciones en la ciudad de Gori, en donde nació el dictador soviético Josif Stalin, ante el avance de los blindados rusos. Gori está situada a unos 20 kilómetros al sur de Osetia y tan solo 70 de la capital georgiana.

La retirada, según explicaron fuentes gubernamentales, tiene como objetivo concentrar fuerzas en Tiflis para su defensa. Moscú, sin embargo, nuega que sus tropas hayan llegado hasta Gori. A donde sí llegó sin duda alguna la maquinaria de guerra rusa fue a las inmediaciones de Senaki, localidad que dista 40 kilómetros de la frontera con Abjasia y en donde hay una base militar. El Ministerio de Defensa ruso ha admitido que la incursión dentro de territorio georgiano forma parte de una «operación preventiva» con el fin de impedir un posible ataque de Georgia contra Abjasia. Senaki, al igual que Gori, Kutaisi y el puerto de Poti, se encuentra en la carretera que une el oeste del país con Tiflis. Es un importante nudo de comunicaciones. Saakashvili dijo ayer: «están ya en nuestra arteria principal, han cortado el vínculo del este con el oeste».

Zugdidi, en la frontera con Abjasia, también se encuentra bajo el control del Ejército ruso. El mando castrense ruso y la dirección de Abjasia no negaban ayer que lo que pretenden es desalojar a los georgianos del desfiladero de Kodori. Esa zona es la única parte de Abjasia que los georgianos lograron mantener en su poder tras la guerra que estalló hace quince años. El hecho de que no haya comenzado aún la ofensiva en Kodori induce a pensar que los rusos no tienen fuerzas aún suficientes o se lo están pensando.

Imposiciones

Kouchner y Stubb volaron hacia Moscú, tras su visita a Tiflis, y hoy se unirán a Sarkozy. La idea es presentar a Medvédev el documento de alto el fuego rubricado por Saakashvili y presentar una propuesta de paz. En un nuevo discurso a la nación, el presidente georgiano pidió ayer a la ciudadanía «heroísmo» ante la guerra «impuesta por Rusia». Saakashvili dijo que los ataque rusos contra civiles «pretenden desmoralizarnos y sembrar el pánico».

Continúa sin conocerse cifras fiables de víctimas. Rusia ha reducido a 1.600, cuando antes hablaba de 2.000, el número de civiles muertos. El de militares indica sólo 15 bajas y 70 heridos.

Georgia mezcla los fallecidos civiles y militares en un total de 130 con 1.165 heridos. El tráfico marítimo en Rusia y Georgia fue suspendido ayer así como también el servicio postal. La comunicación aérea fue ya interrumpida el pasado viernes.

El Gobierno georgiano denunció ayer daños en el gran oleoducto que une los pozos petrolíferos azerbaiyanos con el puerto turco de Ceyhan. Esta vía de hidrocarburos es la única procedente del Caspio que no pasa por territorio ruso. De ella se abastecen países de la UE fundamentalmente. Pronto entrará también en servicio un gaseoducto y existe el proyecto de tender una tubería hacia Ucrania a través del Mar Negro.