La vicepresidenta de la Diputación y responsable del área de turismo María Xosé Vega mantuvo recientemente una reunión con empresarios de la Ribeira Sacra para consensuar un nuevo modelo de gestión de los catamaranes que dependen de la entidad provincial. Durante el encuentro, que se desarrolló en el Parador de Monforte, fue presentado un estudio sobre la organización y el funcionamiento actual de las rutas, cuyo diagnóstico establece la necesidad de aplicar importantes modificaciones.
En sintonía con las quejas expresadas por los empresarios María Xosé Vega asume que los catamaranes no se pueden seguir enfocando hacia un «turismo de autobús» que deja poco dinero en la zona. En el caso de la ruta del Cañón del Sil, los ingresos que genera este modelo de aprovechamiento revierten casi exclusivamente en negocios de hostelería y productos típicos que están situados del lado de Ourense.
«Temos queixas dos sectores empresariais vencellados ao turismo polos percorridos, a excesiva duración e o tipo maioritario de visitantes que reciben os catamaráns. No plano director de turismo fíxose un traballo de campo no que se tratou de recoller a opinión dos máis directamente afectados, adegas, restaurantes, casas rurais ou paradores», detalló la vicepresidenta de la Diputación. Según su criterio, no sólo habrá que remodelar los horarios y la duración de los recorridos por los embalses, sino replantearse el propio concepto de gestión partiendo de la base de que el organismo provincial «non pode ser unha axencia de viaxes».
Sectores implicados
En todo caso, subrayó María Xosé Vega, «calquera cambio vai ser consensuado cos sectores máis directamente implicados». «Somos conscientes de que os catamaráns so un dos paquetes turísticos máis valorados e contribuíron de forma moi importante a converter a Ribeira Sacra nun referente para o turismo. Incluso a pesar de estar mal xestionados e de ter pouca óptica turística, seguen a manter o atractivo para miles de usuarios», añadió.
De los catamaranes de la Diputación el único que funciona actualmente con cierta regularidad es el del Cañón del Sil, que podría ver recortado su tiempo de viaje a partir de ahora. Por regla general sale los fines de semana, aunque también se pueden contratar sus servicios por la semana en visitas concertadas que cubran el cupo de plazas. Las embarcaciones con base en Belesar y Augasmestas saldrán teóricamente a partir de junio, aunque esta última tuvo problemas el último año por la bajada de caudal en ese tramo. Por lo que respecta al catamarán de Portomarín, lleva bastante tiempo en el dique seco y su continuidad estaba en entredicho.
En un estudio aún inédito sobre el potencial turístico de la Ribeira Sacra, la investigadora Susana López Varela plantea interrelacionar la actividad del catamarán con el territorio por el que discurre, permitiendo la bajada de los usuarios en determinados lugares para que puedan visitar iglesias, viñedos o cualquier otro punto de interés.