Sin medicamentos gratuitos porque el Sergas no sabe alemán

GALICIA

Una viguesa que reside en Fráncfort no accede en Galicia a recetas de pensionista. En Cataluña sí le reconocen el derecho

29 may 2009 . Actualizado a las 11:57 h.

El Sergas no sabe alemán, así que María del Carmen se queda sin recetas. Tiene 68 años y vive en Alemania con su marido desde hace 40. Ambos son pensionistas y enfermos crónicos: él diabético, ella sufrió una embolia cerebral. Precisan medicación diaria. Pero cuando van al médico en Galicia, el facultativo no les da la receta de pensionista. El derecho que tienen adquirido en su país y que la Unión Europea garantiza para cualquier ciudadano en cualquier país del continente, en Galicia se diluye.

En el Servizo Galego de Saúde explican que la tarjeta sanitaria europea que tienen ambos «no permite identificar a los pensionistas» y que a la Administración gallega no le consta que lo sea. ¿Por qué? «Entre otras cosas, por el idioma [de la tarjeta]», reconocen en el Sergas.

Pero la sorpresa de María del Carmen Gregorio y Adolfo Nieto es mayor cuando viajan a Cataluña. Tienen un hijo que vive en Barcelona y cuando lo visitan también van al médico, porque necesitan fármacos cada día. Pero en el Servei Català de la Salut sí saben alemán, así que los dos jubilados gallegos tienen derecho a una receta de pensionistas y, por tanto, quedan exentos de abonar los medicamentos. Cuentan que cuando han tenido que viajar a otras comunidades autónomas, como la valenciana o Andalucía, tampoco han tenido ningún tipo de problema para recibir la receta de pensionista.

En el Sergas aseguran que no saben cómo funciona esta prestación en otras comunidades autónomas. Además, María del Carmen muestra un certificado firmado por el cónsul de España en Fráncfort que demuestra que es pensionista. Ese papel se lo presentó a la Administración sanitaria gallega, pero no fue suficiente. Ni siquiera el hecho de cobrar en España una pensión mensual de cien euros le sirve para acreditarlo.

De aquellas promesas...

Cuando se acercan las elecciones, a los políticos les gusta viajar en avión. En los últimos comicios se produjo una coincidencia curiosa. Touriño prometió en Buenos Aires que los emigrantes retornados recibirían «de forma automática» la tarjeta sanitaria del Sergas. Ese mismo día, Feijoo aseguraba en Montevideo que no volvería a Uruguay como presidente de la Xunta «sen poñer en marcha, antes, a tarxeta sanitaria individual que por xustiza social deben ter os emigrantes».

Como la vida de María del Carmen es la historia de la emigración gallega, cuando escucha esas frases se indigna: «Nos discriminan y nos utilizan cuando les interesa tener votos». Nació en Covelo, vive en Fráncfort y regresa a Vigo a menudo.

Lleva batallando un par de años. Antes, los pensionistas tenían otro certificado europeo, con el que no tenían problema. La única solución que ofrecen en el Sergas es que se empadronen en Galicia. «Yo no me censo aquí, porque tengo que esperar un año por una consulta y allí me atienden más rápido», rechaza.

María del Carmen Gregorio tiene una pensión de 500 euros. Sus fármacos le cuestan cien si no tiene la bonificación de pensionista. «Me sale más barato ir a Alemania con Ryanair y traer de allí los medicamentos que comprarlos aquí».