Un libro y una citación judicial, respuestas a la obra de la periodista italiana «El orgullo y la rabia» «¡Ante todo, no aburrir al lector!» Es la consigna que vociferaba Bruno Fallaci, que «destestaba a los periodistas» pero era «un gran director, un verdadero maestro», cuenta su sobrina Oriana a la que sólo le perdonaba «cuando trabajaba como reportera de guerra». Lo recuerda Fallaci en el libro «La rabia y el orgullo» fruto del olor a muerte de los atentados del 11-S y que ya le ha costado una citación judicial en París y un contralibro de Tizanio Terzani «Cartas contra la guerra» que rebate a la periodista. l
RODRI GARCÍA