Bryce Echenique triunfó con un libro que tiene banda sonora con sabor añejo e hizo gala de su labia en la cena del premio
16 oct 2002 . Actualizado a las 07:00 h.El libro ganador del Premio Planeta de este año tiene banda sonora. Podría ser un bolero clásico: «Es la historia de un amor como no hay otro igual...». Podría ser un vals peruano que lleva por título Me los he vuelto a llamar . Pero es un clásico, una melodía tocada y cantada durante décadas: S iboney . Bryce Echenique confesaba en la mañana de ayer que había elegido esta canción, entre otras cosas, porque sonaba en el primer tocadiscos para LP que hubo en su casa cantada por Bing Crosby. Sospecha el autor de El huerto de mi amada que esa melodía probablemente le vino a la cabeza «visitando con el recuerdo el pasado», cuando, tras su regreso a Lima, los domingos por la mañana «salía con el automóvil a recorrer el pasado». En esos paseos solitarios, «eran momento en que no había casi nadie por las calles» sonaban melodías que había olvidado y una de ellas sería la de Siboney . En Vigo en noviembre En la mañana de ayer, antes del comienzo de la rueda de prensa de un lucidísimo Bryce Echenique y una arregladísima María de la Pau Janer, Ana Botella abandonaba el hotel, comentándole a una de sus acompañantes que «tú siempre te pones al lado del que va a ganar». Mientras, los organizadores explicaban a los ganadores detalles sobre la gira para promocionar los libros que les llevará a mediados de noviembre a Vigo. De El huerto de mi amada se editarán 210.000 ejemplares y de Las mujeres que hay en mí, 85.000. Los dos autores explicaron de nuevo el contenido de sus obras, aunque Echenique lo hizo más comedidadamente que tras el fallo del premio, en la noche de anteayer, un momento en el que empezó a hablar con tal pasión de la novela, a describir cada uno de los protagonistas, a contar la trama que alguien de la organización arrancó un aplauso de los asistentes para acallar al escritor. Tarea inútil. Echenique siguió. Fue una cariñosa indicación de Concha García Campoy, presentadora del acto, la que lo silenció para que fuera a recoger el trofeo de ganador (el cheque con los más de 600.000 euros vendrá más adelante). Eran los momentos finales de una cena que comenzó convirtiendo los accesos de los asistentes al Museo de Arte de Cataluña en una pasarela en la que Lucía Etxebarría pasó acompañada de una gata, aunque parece que el animal carecía de invitación para la cena. El secreto del fallo Además de para los autores, para el jurado también hubo preguntas: «¿Cómo es posible que si el fallo del premio se acaba de conocer a las doce de la noche, a las diez los diarios digitales ya daban los nombres de los ganadores?» El secretario del jurado, Manuel Lombardero, argumentó que «la editorial desde luego no lo filtra» y la duda continuó en el aire de una cálida noche de media luna y temperatura agradable. En la mañana de ayer Bryce reconocía estar atravesando un «tiempo confuso» ya que cuando está en Europa ansía volver a Perú «y cuando estoy allí seis meses ya estoy deseando regresar a Europa; son dos amores imposibles». Ironizó diciendo que en ocasiones tendría que ponerse un cartel en la mesita de noche para saber en que ciudad está.