Los trámites para lograr la puesta en libertad de los otros dos españoles secuestrados «van por buen camino»
11 mar 2010 . Actualizado a las 09:26 h.«Estoy muy contenta de estar en casa, pero mi felicidad solo será completa cuando regresen Albert y Roque». Cansada y emocionada, Alicia Gámez, la cooperante española secuestrada hace 101 días por la rama magrebí de Al Qaida, se encuentra ya en Barcelona con su familia. La noticia sobre su liberación se conoció en plena madrugada de ayer, cuando fuentes cercanas a la negociación confirmaron que la catalana viajaba en un todoterreno de camino a Gao. Una vez en esta ciudad del nordeste de Mali, fue trasladada en avión hasta Uagadugú, la capital de Burkina Faso. Allí la esperaban su hermano Germán y la secretaria de Estado de Cooperación, Soraya Rodríguez. Un avión Falcon de la fuerza aérea española los trasladó de vuelta a Barcelona.
El Gobierno negó que se haya pagado rescate alguno por la liberación de la cooperante española, según afirmó en una rueda de prensa la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega. La portavoz del Ejecutivo aseguró que «ha sido fruto del esfuerzo y de las gestiones realizadas por los servicios diplomáticos y de inteligencia españoles a lo largo de más de tres meses».
Pruebas de vida
Durante los más de cien días de cautiverio, el Gobierno ha recibido varias pruebas de vida de los secuestrados, con las que ha podido confirmar que se encuentran en buen estado de salud. En el momento del secuestro, Albert Vilalta recibió varios disparos en una pierna, y Roque Pascual padece problemas cardíacos, pero, a través de varios vídeos, fotografías y cartas, el Gobierno ha podido confirmar que están bien y que han recibido los medicamentos que se enviaron a través de los negociadores. Ayer se supo también que los familiares y amigos han podido hablar por teléfono en alguna ocasión con ellos, como señaló Josep Carbonell, presidente de Barcelona Acció Solidaria, que recibió una llamada de Alicia Gámez un mes después del secuestro.
Como todos los miércoles desde el secuestro, los compañeros de los rehenes volvieron a concentrarse ayer en la plaza del Rei de Barcelona para exigir la liberación de Vilalta y Pascual. Los cooperantes afirmaron estar animados ya que, según señaló Carbonell en una rueda de prensa, fuentes gubernamentales les han asegurado que los trámites para liberar a los dos compañeros aún en cautiverio «van por buen camino».
De la Vega también agradeció la colaboración de «países de la región», aunque no quiso especificar cuáles. Sí se sabe que, además de Mauritania, Mali y Argelia, Burkina Faso de donde es originaria la rehén Filomene Kaburé, que junto a su marido, el italiano Sergio Cicala, siguen en poder de los islamistas, ha desempeñado un papel importante en las negociaciones para liberar a los rehenes. De hecho, un consejero del presidente de Burkina, Blaise Compaoré, está involucrado en las conversaciones con los terroristas.
Según recogen varios medios locales, Kaburé, de 39 años y que también tiene la nacionalidad italiana, habría rechazado ser puesta en libertad hace varias semanas para quedarse al lado de su marido, de 65 años. Una fuente próxima a las negociaciones aseguró ayer en un primer momento que la rehén italiana también había sido liberada, información que desmintió posteriormente un portavoz de la presidencia de Burkina Faso a la agencia Efe.
Los tres cooperantes españoles fueron capturados el pasado 29 de noviembre en Mauritania y trasladados al norte de Mali, donde los terroristas de AQMI se mueven con casi absoluta libertad, amparados por la dureza del desierto del Sáhara.