La plantilla de Clesa se aferra al concurso para aclarar su futuro

Cristina Barral Diéguez
cristina barral PONTEVEDRA / LA VOZ

ECONOMÍA

Los trabajadores creen que puede ser una salida y exigen información

10 mar 2011 . Actualizado a las 12:46 h.

La plantilla de la fábrica de Clesa en Caldas de Reis (Pontevedra) da por hecho que esta empresa de Nueva Rumasa será una de las afectadas por el concurso de acreedores, la antigua suspensión de pagos, anunciado el martes en Madrid por dos hijos de José María Ruiz-Mateos. La dirección de la planta láctea ubicada en Saiar sigue sin informar al comité del alcance de la medida, pero los representantes de los 160 trabajadores consideran que la formalización del concurso será «inminente».

La presidenta del comité, Lola Ramos Vila, fue muy gráfica al referirse a la inclusión de Clesa S.?L. en el procedimiento concursal: «Nosotros sospechamos que sí, pero no es solo que lo digamos nosotros, es que lo piensa todo el mundo». Este paso entraba dentro de las previsiones del comité, que cree que no es una mala opción dada la situación que se vive desde el pasado 17 de febrero, cuando se presentó el preconcurso.

Garantías

«Estancarse en una situación que no va hacia ningún lado no es ninguna ventaja. El preconcurso puede estar bien si se utiliza para movilizar dinero, pero creo que el concurso es incluso mejor por las garantías de cobro y para que se aclare la situación y el futuro cuanto antes», remachó a La Voz Ramos Vila.

Si Clesa S.?L. no se libra del concurso, como parece, un juez tutelará su actividad y nombrará a unos administradores para dirigir la compañía, que tiene plantas en Madrid, Sevilla y Caldas, además de una factoría de helados de la marca Royne en Leganés. También posee el 95% de Cacaolat, que tiene fábricas en Barcelona y Zaragoza. En total, esos centros dan trabajo a más de 500 empleados.

A diferencia de la planta de Madrid, donde los trabajadores reclaman a Nueva Rumasa la negociación de un expediente de regulación de empleo (ERE), en Caldas el comité no se plantea de momento esta opción. Aunque en ambas fábricas los trabajadores llevan tres meses sin cobrar, la condiciones son diferentes, según fuentes sindicales. En la capital la factoría está «paralizada» y los terrenos son alquilados, mientras que en Saiar se mantiene la producción bajo mínimos y la parcela de 105.000 metros cuadrados es en propiedad. Además, se trata de una planta «renovada» que acaba de adquirir una línea nueva de fabricación de yogur de tecnología punta.

Producto

La plantilla se agarra al buen producto que fabrica para poder salvar los empleos, aunque al difícil momento que vive el sector lácteo se suman dos embargos y dos hipotecas que pesan sobre la factoría de Caldas y que ascienden a 39 millones de euros. Los trabajadores están dispuestos a defender lo que tienen. «La gente sigue trabajando y dando el callo a pesar de que llevan tres meses sin cobrar, lo que demuestra su calidad humana», subrayó Lola Ramos, que hoy se reúne con el PSdeG y el BNG. Gran parte de la plantilla, acompañada de familiares, se desplazará este sábado a Madrid para participar en una manifestación de empleados de Nueva Rumasa. Partirán en tres autobuses y está confirmada la presencia del alcalde de Caldas, Juan Manuel Rey, y del concejal Fernando Pérez, de Independentes de Caldas (ICdR).

Este partido político difundió ayer un comunicado de apoyo a los trabajadores, a los empleos indirectos y a los proveedores de Clesa: «Imos esixir á Xunta que faga o posible e o imposible para que este centro de produción se manteña».