La Liga Asobal entra en su fase decisiva. Cualquier pequeña ventaja que se consiga a estas alturas puede ser decisiva y cualquier tropiezo ante un rival directo se puede pagar caro porque el margen de reacción ya es muy reducido.
El Alcobendas y el Octavio Pilotes Posada se juegan muchísimo en la cita de esta tarde (18 horas) en terreno madrileño, especialmente los locales, que de perder se pondrían en una situación muy peligrosa.
Para los vigueses es una oportunidad magnífica de dar un paso de gigante hacia la salvación. Una victoria supondría abrir una brecha de tres puntos sobre los puestos de descenso, lo que les pondría en una situación privilegiada, incluso a solo dos puntos del noveno clasificado. En cambio una derrota les podría hacer caer de nuevo a la penúltima plaza en caso de que el Toledo puntuase ante el Arrate.
El entrenador del Octavio, Quique Domínguez es consciente de la importancia que tendrán los duelos directos en la clasificación final. «Nos testamos jugando mucho. Estos enfrentamientos directos van a tener mucho que ver con el desenlace final», augura el técnico pontevedrés.
El momento es bueno para los académicos, que viene de vencer con contundencia al Toledo. «Las victorias siempre ayudan. Seguro que esta semana ha sido mucho más tranquila. Hace una semana estábamos todos deprimidos. A ver si le damos continuidad al triunfo del otro día», señaló Domínguez.
Y es que la semana pasada los vigueses venían de perder de forma muy dolorosa en Cangas y supieron reponerse gracias a una enorme mentalización en el encuentro contra los toledanos.
Solo una victoria fuera
Saben que ese es el camino a seguir y el técnico confía en que el equipo vuelva a mostrar su mejor cara, que no se le ha visto lejos de As Travesas. La única victoria del Octavio fuera de casa fue el 17 de octubre en Cuenca. Los demás desplazamientos han sido todo derrotas. «Fuera de casa nos está costando. Necesitamos ver nuestra mejor versión», indicó Domínguez.
El primer objetivo es sumar los dos puntos, y si de paso consiguen recuperar el golaveraje, como ocurrió la semana pasada frente al Toledo, la jugada sería redonda. «Ellos nos ganaron en Vigo en un partido irregular por nuestra parte. Vamos a intentar devolverles la moneda y así miraríamos el futuro con algo más de optimismo», dice Quique.
El entrenador pontevedrés califica al Alcobendas como un «equipo defensivamente con mucha intensidad. Es una plantilla con limitaciones pero muy agresivo e intenso sobre todo en su cancha. Vamos a atacar esa defensa 6-0 que proponen y sobre todo tratar de no perder balones para no dejarles correr», comentó como una de las claves del encuentro.
En ataque estático los madrileños dependen mucho «del lanzamiento de Pesic» y Quique destaca que «recuperan al central japonés, Miyakazi, que aquí en Vigo nos hizo mucho daño. Debemos estar atentos a sus penetraciones».
El central del Alcobendas ha sido baja en las últimas semanas porque ha estado disputando la Copa de Asia con Japón en Líbano, donde quedó en el tercer puesto.
Recuperación de los tocados
El Pilotes podrá contar con toda su plantilla para este duelo, una vez recuperados Edmond Toth y Rubén Montávez, bajas la semana pasada, y la mejoría de Pablo Macías de sus problemas en los adductores.
Además del buen rendimiento defensivo, será importante que el montenegrino Novica Rudovic siga inspirado en sus lanzamientos después de los once goles del pasado fin de semana, que rompieron con la mala racha que atravesaba desde hacía varios meses.
El Octavio recibirá también respaldo desde la gradas donde habrá una treintena de aficionados que se desplazan hoy en autobús gratuito puesto por el club a disposición de los aficionados.