Hace menos de un año, tres entrenadores españoles decidieron lanzarse a la aventura sin saber que lo hacían al vacío y sin red. En este breve período temporal, Luis Aragonés (Fenerbahçe turco), Quique Sánchez Flores (Benfica portugués) y Ernesto Valverde (Olympiakos griego) convirtieron sus banquillos en sillas eléctricas. A cuentagotas, van haciendo las maletas de regreso. Quique y Valverde ya lo han confirmado. Luis podría ser el próximo.
Las exigencias de los tres equipos eran máximas. Históricos de campeonatos de segunda fila, los títulos nacionales eran solo una parte de lo pactado para la continuidad de los tres técnicos españoles. La Liga de Campeones era el verdadero objetivo.
Así las cosas, el Txingurri Valverde ganó treinta y dos partidos de los cuarenta y siete en los que dirigió al equipo del Pireo, suficiente para obtener el doblete Liga-Copa, pero no para ganar la confianza del club. El Olympiakos le hizo una oferta a la baja (de 1,75 millones de euros al año) y, tras la demora del técnico en contestar, rompió las negociaciones. Valverde había dejado caer en su entorno que no seguiría en Grecia por razones personales. El Sevilla parece tenerlo en su agenda para sustituir a Manolo Jiménez.
Las situaciones vividas por Quique y Luis resultan un poco más tensas. El hasta ahora entrenador del Benfica venció en la Copa de la Liga lusa, pero no ha podido clasificar al equipo para la próxima Liga de Campeones. Quique tampoco pudo mantener la paz en el vestuario, que se volvió contra él, al igual que el entorno. Al español se le echa en cara, además del fracaso en los objetivos Liga y Champions, el mal juego del equipo, los goles encajados, las excesivas rotaciones y la falta de actitud del equipo. A pesar de que le queda un año de contrato, con opción a otro, no seguirá en Lisboa. Como despedida, su ex jugador Leo le regaló esta frase: «No entiende el fútbol portugués. Es un profesional de escasa capacidad, mediocre y poco inteligente, que siempre ha preferido arrojar su responsabilidad sobre los jugadores».
A Luis Aragonés, que también tiene contrato por un año más, le pasa factura su fuerte carácter y la derrota de esta semana contra el Besiktas en la Copa de Turquía. El Fenerbahçe estudia su despido tras ser eliminado de las competiciones europeas, fracasar en la Liga y perder el título copero.
Una vez que su adiós a Turquía parece inminente, los candidatos a contratarle han surgido desde varios puntos de Europa. De hecho, Bélgica le ha ofrecido dirigir a su selección en las eliminatorias de clasificación para el Mundial del 2010 en Sudáfrica, tras la renuncia de Van Gaal, que fichó por el Bayern.