Equivale al 14 % de la plantilla y tendrá un coste de entre 1.100 y 1.600 millones de euros. Es parte de la reestructuración derivada de la adquisición de Nokia
Los contenidos enviados se destruyen, al igual que en Snapchat, con la particularidad de que para verlos el usuario tiene que mandar una foto o un vídeo a quien antes se ha dirigido hacia él.