Nuevas explosiones y un incendio han empeorado la situación en la planta. La OIEA opina que no se puede afirmar que la situación esté «fuera de control» y según EE.UU. los niveles de radiación podrían impedir las tareas de enfriamiento que hasta ahora han evitado una catástrofe. Japón se prepara para una fuga masiva de radiactividad. Tokio reduce su actividad entre el miedo y la salida de extranjeros.
EFE