El PP defiende el derecho del Episcopado de prescindir de cualquier docente que no siga la moral cristiana La Iglesia ha confesado. Y lo hizo en boca del representante del Obispado de Almería, que en el juicio seguido ayer a raíz de la demanda laboral presentada por la profesora de Religión Resurrección Galera admitió, por primera vez, que la causa de la no renovación del contrato de la docente había sido su «modo de vida». O lo que es lo mismo, la tutora se vio obligada a abandonar su puesto por haber contraído matrimonio con un divorciado, lo que, según el Episcopado, entra en contradicción con la moral cristiana. Esta tesis fue apoyada por el PP, mientras que el PSOE acusó al Gobierno de convertirse en la «ETT de la Iglesia».
REDACCIÓN