PARADOJA

La Voz

SOCIEDAD

RAÚL ROMAR OPINIÓN

13 dic 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

La Iglesia tiene razón. Está en su derecho de despedir a cualquier profesor de Religión que se aleje de la moral y de los principios que predica. Existen unas reglas y hay que cumplirlas y, en este contexto, la decisión del Episcopado de Almería es coherente, por mucho que haya escandalizado a buena parte de la sociedad. El problema, sin embargo, es otro. ¿Debe tener cualquier Episcopado la facultad de despedir a un maestro que se ha contratado con dinero público en un Estado laico? No es la única paradoja, ya que la ley permite a los obispos elegir a los tutores de Religión que deseen y prescindir de ellos cuando su vida privada entre en contradicción con la doctrina de la Iglesia. Demasiados privilegios para unos y ninguno para otros, sobre todo cuando se olvida el mensaje de Jesús: «A Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César».