En el Consejo a Veinte, Moscú tendrá voz y voto en todos los temas que se traten, pero no derecho a veto «Dobroy outra e dobro pashalovat» ('buenos días y bienvenidos'), dijo en ruso Lord Robertson, secretario general de la OTAN, palabras que resumen el salto histórico que las grandes potencias dieron ayer en Roma. Los dos grandes enemigos de la «guerra fría» se sentarán ahora en la misma mesa para decidir juntos sobre los principales asuntos de su seguridad, según contempla la Declaración de Roma, firmada por los 19 miembros de la OTAN y Rusia. El Consejo a Veinte convierte a Rusia casi en un miembro más de la organización de defensa occidental, aunque será el día a día el que demuestre su verdadero peso y hasta dónde puede llegar.
ÍÑIGO DOMÍNGUEZ