Carlos Piñeiro, fallecido a los 33 años, era uno de los vecinos de la parroquia pontevedresa de Xeve que ponía su arte en las recreaciones de la Feira Franca
A Pontenova, Rábade y Outeiro fueron las localidades en las que el hombre, de 50 años, pasó su vida. Tuvo varios talleres por la provincia y sus conocidos lo recuerdan como un «gran trabajador»