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«Aquí encontré la felicidad y eso sí es un negocio rentable»

Estudió Derecho, trabajó en registros de la propiedad y en empresas de comunicación, siempre en Madrid, como urbanita confesa. Hasta que un día echó la vista atrás al pazo que su padres tenían en Meis, con un jardín que ya luce el título de Excelencia Internacional. Y decidió hacer de la naturaleza su empresa y su pasión. Han pasado cuatro años y Silvia Rodríguez Coladas es otra. Y es feliz.