Éxito del concurso de cata amateur, en el que la mitad de los participantes acertaron el vino misterioso
20 oct 2025 . Actualizado a las 05:00 h.La última edición de Meus Viños, la feria en honor a los Rías Baixas que desde hace unos años organiza el municipio de Meis, ha vuelto a ser todo un éxito. Y eso a pesar de que las condiciones meteorológicas no acompañaron durante la jornada del domingo. La afluencia de visitantes fue tal que, a primera hora de la tarde del sábado, la organización había agotado las 1.200 copas que tenía a la venta. Ayer, la fiesta transcurrió entre la carpa y el ya tradicional concurso de cata amateur, en el que los participantes probaron cuatro vinos y, posteriormente, tuvieron que averiguar a ciegas cuál era el quinto.
A estas alturas, Meis ha conseguido ya consolidar Meus Viños como una de las citas imprescindibles para los amantes del vino durante el mes de octubre. Prueba de ello es que las actividades que se organizan en el marco de este certamen, como las catas de vinos singulares o el concurso, agotan sus entradas semanas antes de celebrarse. Pero es que, además, la carpa de la fiesta recibió una elevada afluencia de público durante las tres jornadas. El viernes por la noche y el sábado al mediodía fueron muchos los que se pasaron por el recinto para probar uno de los vinos a exposición. Y el domingo, pese a las intensas lluvias que caían, la carpa volvió a estar llena de gente dispuesta a probar los vinos y disfrutar de las actuaciones musicales en directo. «Estamos batendo todos os récords, o sábado a primeira hora da tarde quedamos sen copas», explicaba uno de los responsables de la organización.
Concurso de cata
Una de las actividades que más éxito cosecha todos los años es el ya tradicional concurso de cata amateur, en el que los aficionados al vino van a pasar un buen rato y comprobar su pericia a la hora de identificar un vino que ya han probado con anterioridad. La actividad comenzó a las doce del mediodía, cuando medio centenar de catadores se dieron cita en la Casa de Escudeiro, donde se celebró el certamen. Allí, de la mano de los hermanos Jose y Jacobo Aragunde, probaron un total de cinco vinos diferentes: Casaley, Martín Códax, Paco & Lola, Trailará y Terra de Asorei. Todos ellos tenían en común su relación con el municipio de Meis, bien fuera porque allí tenían sus bodegas o sus plantaciones de albariño. «Vamos a tener que afinar bien nuestros sentidos, porque estos vinos son muy similares», explicó el sumiller Jose Aragunde.
Tras catar los cinco vinos, los catadores tenían que probar un sexto, que se correspondía con uno de los anteriores. Su tarea era la de averiguar cuál era. Los presentes demostraron ser todo unos expertos en la materia, porque más de la mitad acertaron que estaban, de nuevo, ante el albariño de Martín Códax.