El ministro de Economía, a su vez, remite a UGT y CC OO a los titulares de Trabajo, Hacienda y Administraciones Públicas El diálogo social se ha convertido en una «patata caliente» para el Gobierno. Así al menos lo demuestra la carambola que inventó ayer el Ejecutivo. El presidente, José María Aznar, remitió una carta a los secretarios generales de UGT y CC OO, comunicándoles que el ministro de Economía, Rodrigo Rato, se encargaría de atenderles. Rato, a su vez y también por carta, les remitió a los titulares de Hacienda, Trabajo y Administraciones Públicas. La respuesta del Gobierno provocó la indignación de los sindicatos, que la calificaron de «desprecio» a las reclamaciones de la sociedad, al tiempo que aseguraron que no descartan otra huelga.
ELISA GARCÍA