MALAPROPISMOS Y DISPARATES

FRANCISCO RÍOS [hablar.bien@lavoz.es]

OPINIÓN

Una característica de los malapropismos, ciertos usos incorrectos de palabras de los que se habló aquí hace unos días, es que las voces que se utilizan mal son fonéticamente parecidas a las que deberían emplearse. Varios lectores relatan algunos disparates que unas veces son auténticos malapropismos, y otras, diferentes clases de despropósitos, más relacionados con la antonimia, los barbarismos léxicos o las impropiedades. Entre los primeros, una cita de un informe de un funcionario de un municipio de la provincia de A Coruña: « Personalizados en el lugar de los hechos provistos de un destornillador y de una escala de mano...». Y una larga serie de frases, alguna de las cuales posiblemente no sea del todo espontánea: «Esto aclama al cielo»; «Hubo funeral córpore insepulcro» ; «De primero hay merluza rebosada» ; «Fue una jugada de antropología »... Más allá de los malapropismos, la víspera del España-Irlanda se pudo leer en un periódico que Camacho había dicho que no se puede comprar (por vender ) la piel del oso antes de cazarlo. Es imposible saber si la operación comercial debe atribuirse al seleccionador o si es un inmerecido sambenito con que lo distingue el cronista. Unos días después, concretamente el de la huelga general sobre cuya existencia se sigue discutiendo, un político con cargo y residencia en Galicia espetó ante un micrófono: «Me siento medianamente satisfecho de que no haya habido auténticas batallas campales». El doctor Arturo R. Hervada, hoy en Filadelfia, recuerda a un personaje que en cierta ocasión respondió a quienes de él se burlaban por sus problemas con el castellano: «Ustedes se ríen de mí, pero yo digo como Julio César: "Viri, viri, viri"».