La viguesa Conchita Piccioto lleva 21 años apostada ante la Casa Blanca para pedir la paz mundial Cada persona tiene su historia y la de Conchita Piccioto es triste y, posiblemente, injusta. El relato de esta viguesa que lleva 21 años sentada ante la Casa Blanca es una sucesión de agujeros que dejan la razón en el aire, pero que tocan el corazón por pura lástima. Inició su protesta porque el Gobierno de Estados Unidos le arrebató a una hija «comprada» en Argentina. Ahora abandera una cruzada personal contra la prepotencia del país más poderoso. Tal vez poco sea verdad, a fin de cuentas, cada uno cuenta su historia como quiere.
SERAFÍN LORENZO