Dos retratos del problema de los desplazados en Afganistán, el país del mundo con más refugiados Las ruinas de la antigua embajada soviética en Kabul se convirtieron en un campo de concentración. Tras sus muros bombardeados, los talibanes retenían a unas 15.000 personas, prisioneros capturados en las tierras ganadas a la Alianza del Norte. Si alguien conseguía salir era para ir a la cárcel de Puli Charki o para ser trasladado a Jalalabad, donde nunca más se sabía de él. Todavía hoy, tras la caída del régimen talibán, muchos siguen aquí. El haber apostado por el bando victorioso no les ha proporcionado un destino mejor. No tienen a dónde ir. Sus casas fueron arrasadas, sus regadíos destruidos, sus tierras minadas.