Nahrin, un difícil despertar

La Voz

GALICIA

OLEG POPOV

Los habitantes de la localidad, destruida por el terremoto, duermen a la intemperie y rezan para que la tierra deje de temblar En la mezquita de Logari, en la ciudad vieja de Nahrin, los fieles comenzaron a rezar ayer muy temprano. Entre los escombros del templo se disponían a leer el Corán entero para pedir a Alá que la tierra dejase de temblar. Sobre una bandera verde recordaban a los 18 niños y cuatro adultos que murieron allí. Había rostros marcados por el dolor y por el sueño entre unos hombres que pasaron la noche en vela o durmiendo a la intemperie por temor a que las continuas sacudidas les tiraran encima lo poco que quedaba de sus casas. La ayuda internacional sigue llegando, aunque con dificultades, en medio del caos.

28 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Entre la mezquita de Logari y la casa de Nesyede hay cincuenta metros de casas derrumbadas y tejados caídos. Muros de adobe que no resistieron la fuerza del temblor. Diez niños han muerto aquí. Otras veinticinco personas pudieron ser rescatadas de entre los escombros, con fracturas, golpes y síntomas de asfixia. «El techo de la casa se cayó, quedamos atrapados, rompimos la ventana y salimos corriendo», cuenta Abdul Rashid, de 19 años. Escapó a la muerte, pero tuvo que volver para sacar de entre las vigas de madera a sus dos hermanos, de 20 y 22 años. Uno de ellos tenía la cabeza prácticamente destrozada. Dasí, de 7 años, también tuvo que salir corriendo. Ahora vive en una de las muchas tiendas de campaña que reparten el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), Cruz Roja y otros organismos internacionales. Amarga ironía Cerca de Shai-o-Bot, en el centro de Nahrin, está el campamento de emergencia instalado por Naciones Unidas y las ONG. No falta ninguna. El despliegue de personal, cables, generadores y telefonos vía satélite es tan grande que por momentos parece exagerado. Y es que la triste ironía es que la guerra endémica que vive Afganistán ha podido salvar la vida de muchos de los habitantes de este pueblo. Las ONG, que acudieron a Afganistán a causa del conflicto, han salvado a Nahrin de una catástrofe mucho mayor. La noche del miércoles se sumaron al despliegue las tropas norteamericanas, con tres de sus helicópteros Chinook, que evacuaron del lugar a los heridos. Entre ellos, según nos cuenta el teniente coronel James Gardon, a una mujer embarazada que tenía fuertes golpes en la cabeza. La llevaron al hospital construido en la base de Baghran por las tropas españolas de la Isaf, que pasa por ser uno de los mejores del país. Durante todo el día de ayer no pararon de llegar camiones con comida, mantas, tiendas de campaña y material para reconstruir Nahrin. «El despliegue está coordinándose bien, estamos bastante contentos. En este momento, tenemos una idea precisa de lo que tenemos, de lo que necesitamos y de lo que está en camino», declaró a La Voz Stephanie Burker, portavoz de la ONU.