La rivalidad entre los aspirantes, sus dramas personales y las críticas más feroces de los jueces han marcado la tercera temporada del programa de talentos culinarios
Poco queda ya del formato británico original, salvo el afán de los aficionados a la cocina por ocupar ante las cámaras un espacio tradicionalmente reservado a los profesionales de los fogones
Alberto explica que le faltó «motivación, ilusión y determinación» para optar a la repesca. La gallega Lidia se convierte en la nueva favorita al conquista al jurado con el mejor plato de la temporada