El che elaboró distintos platos, en algunos empleó conservas de las rías gallegas y en otros productos de la tierra
29 jul 2015 . Actualizado a las 05:00 h.«Estaban como tolos. Levaban días preguntando cando ía vir», señaló Mercedes Carramal, de las Escolas Deportivas de Poio. Y ese día llegó ayer. Delante de ellos, dispuesto a introducirles en los secretos de la alta cocina, estaba un rostro que conocían por su paso por programas televisivos como Masterchef, tanto en su versión adulta como en la júnior, o la Gala Inocente, Inocente. Y es que Pepe Solla abandonó por un rato los fogones de su restaurante para mantener un encuentro con los cerca de trescientos niños inscritos en la Ludoteca Campamento de Poio.
El chef, cuyo establecimiento ostenta una estrella Michelín y tres soles Repsol, elaboró ante un público entregado distintos platos, en algunos de los cuales empleó conservas de las rías gallegas y en otros productos de la tierra. Asimismo, y dado el perfil de las personitas a las que se estaba dirigiendo, dedicó una atención especial a los postres, en cuyas composiciones echó mano de uno de los iconos gastronómicos de Galicia: la tarta de Santiago. Este postre fue el relleno que el maestro de cocineros y los niños amasaron y emplearon para elaborar unos bombones de chocolate.
Como no podía ser de otra manera, Pepe Solla tuvo que responder a la curiosidad de su audiencia y no pudo evitar terminar la jornada firmando toda clase de autógrafos. Como muestra de reconocimiento a su labor con los pequeños de Poio, la concejala Marga Caldas le entregó un obsequio.