La caza del zorro arrastra al monte a tenaces cazadores y eficientes perros que no dan tregua al enemigo Es domingo y son las nueve de la mañana. La ciudad duerme su resaca silenciosa y los cazadores inician su jornada. La taberna «do Panadeiro», en Dúas Igrexas (Forcarei), es el punto de encuentro. Un café rápido ayuda a desperezarse. Un perro espera impaciente en la puerta del bar, recordando a la cuadrilla que hay trabajo que hacer. A las nueve y cuarto el grupo de cazadores se echa al monte. Lo alcanza en esa hora en la que el sol desvanece las sombras. Hace buen día y los deportistas han repartido el terreno. Conocen el monte mejor que su propia casa, pero el apoyo de los canes es imprescindible. Ellos huelen al zorro y dirigen la búsqueda.
R.G.
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M.M.