Malos tiempos para los animales de compañía

La Voz

PONTEVEDRA

MARTIÑO SUÁREZ CRÓNICA

22 ene 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

e aquí otra historia triste protagonizada por un perro viejo: La Policía Local encontró este fin de semana en las marismas de Alba a un pastor alemán agonizante. Quien lo abandonó quiso tener un último y quizá absurdo gesto de humanidad, habida cuenta del destino a que lo condenaba: lo envolvió con una manta y dejó dentro una bolsa de agua caliente. En el otro extremo empiezan a aparecer actos inhabituales como el de la denuncia a un pontevedrés por maltratar a su mascota. Cuando encontraron al pastor abandonado de Alba, explica una mujer, responsable de la Protectora, «a auga da bolsa xa estaba fría. O can non se podía mover, e tamén estaba cego. Tivemos que sacrificalo alí mesmo». El caso no es muy común. «É a primeira vez que o vexo en moitos anos», dice la responsable de la Protectora. Más normal es encontrar «cans coa espiña partida nas cunetas das estradas. Iso sí que dá pena». Los próximos meses, advierte, serán pródigos en este tipo de escenas: «Cando acaba a temporada de caza, os cans que non valen abandónanos». Además, cuenta, nadie quiere hacerse cargo de un perro atropellado, «e menos se causou danos nun coche. A eses nunca se chaman. Impórtalles máis o que teñan que pagar que o animal». Las vacaciones son otro tiempo crítico para los animales de compañía. En esta época, los peajes de la autopista se convierten en lugares habituales en los que se encentran perros abandonados. Hace un año, el personal de la perrera pontevedresa tuvo que recoger a un bóxer que se atrincheró en el peaje de Cerponzóns, amedrentado y confundido. Estos casos avivan, por otra parte, cierta preocupación exacerbada por los derechos de los animales. Esta semana, un vecino de Pontevedra fue denunciado por tener a su perro atado a la intemperie cuando helaba. La denunciante reclamaba que se le quitase la custodia. La Policía no apreció signos de malos tratos, por lo que desestimó la petición.