2001: el año de la lectura en Poio

C. G. B. Corresponsal POIO.

PONTEVEDRA

La biblioteca municipal registró en este período un significativo aumento en el número de usuarios desde su apertura en 1993 «Con frecuencia vienen marineros a llevarse novelas de aventuras», comenta Concha Castro Esperón, encargada de la biblioteca municipal de Poio desde su inauguración, en septiembre de 1993. El pasado año rompió récords en cuanto a número de socios -cuatrocientos ya- y a libros prestados -que llegaron a mil-.

10 ene 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

«Lo que más se llevan los jóvenes son novelas que tratan de los problemas, experiencias y vivencias que les afectan directamente, como las que tratan sobre drogas o primeros amores», explica Concha. La encargada de la biblioteca no tiene una labor fácil, a pesar de lo que pueda parecer. Mientras «pelea» incansablemente con los adolescentes que revolucionan las instalaciones de Campelo con la excusa de buscar documentación, recuerda que hubo tiempos peores: «cuando se abrió el local, los chicos que venían eran terribles; andaban con trapicheos y cosas similares. Era difícil, pero entonces pensaba que era mejor que estuvieran aquí antes que en la calle», argüye. La experiencia enseñó a Concha que «la cercanía es un punto importante». Además, este hecho facilita mucho su labor como consejera literaria: «recomendar un libro es como hacer un regalo -bromea-, hay que conocer a la persona». A pesar de lo importante que resulta un trato personal, esta mujer «con gustos juveniles» -reconoce que dos de sus obras favoritas son La historia interminable y Cartas de amor en tiempos del cólera- estaría encantada de dar la bienvenida a otra persona que le ayudara a cuidar de la biblioteca. Concha asegura que los jóvenes disfrutan con los libros que les mandan en el instituto, y destaca Cartas de inverno y El cazador del desierto, aunque apunta que, si no es obligatorio, los adolescentes prefieren la lectura en castellano. Marineros Los marineros también frecuentan mucho la biblioteca, frente al resto de los adultos, que apenas acuden. Novelas sobre corsarios, piratas y literatura fantástica en general son los géneros favoritos de los trabajadores del mar. Lo cierto es que el 2001 fue un buen año para las instalaciones, que incrementaron el número de libros leídos un 25% -llegando a ochocientos-, y los préstamos un 30%, hasta los mil.