El presidente del grupo textil gallego envía una carta a sus empleados en la que les anuncia que propondrá a Pablo Isla como primer ejecutivo del grupo en la próxima Junta General de Accionistas de julio.
Esa era la vía que tenía que llevar a cabo tras la fusión de Caixa Galicia y Caixanova y sumar su participación en esta empresa, junto a la del consejero de la caja Alfonso Paz Andrade.
La compañía destaca el estricto control de los gastos operativos en el periodo e indica que desde agosto las ventas en tienda a tipos de cambio constante aumentaron un 10%.
Se trata de una venta técnica y no de una desinversión, ya que la caja considera «estratégica» su posición en el grupo que preside Manuel Fernández de Sousa.
Ayer se dió a conocer el nombre de la caja fusionada: Novacaixagalicia. El director general, José Luis Pego, avisa de que el necesario ajuste de la obra social se hará siguiendo el «principio de la eficiencia»
La situación actual de la entidad es consecuencia de los deterioros crediticios, de las tasaciones inmobiliarias y de la aportación al grupo de las empresas participadas