? Ramón María del Valle-Inclán tituló «La lámpara maravillosa» el luminoso manifiesto que establece las coordenadas éticas y estéticas de su obra. Sin embargo, en términos más prosaicos, fueron otras bombillas las que arrojaron una pizca de luz sobre el sombrío «modus vivendi» del escritor: las Lámparas Iria. Las fabricaba, en Padrón, su leal amigo y protector Estanislao Pérez Artime -Tanis de la Riva-, un acaudalado empresario siempre presto a socorrer al autor de «Divinas palabras».
? Fernando Salgado