Como estaba previsto, triunfo sin apuros ante Palencia. No es esta la guerra del Breogán. Hay cosas que empiezan a estar claras: Lleida, Tenerife, Breogán y Burgos parecen los más fuertes. Cáceres lo intenta y Menorca, o cambia el paso, o puede pasarse muchos meses vegetando. Nunca la nómina de favoritos fue tan amplia, ni tan ajustada en posibilidades. Aquí en Lugo estamos hartos de ser los primeros en quedar descolgados. Hartos de jugar tres meses de Liga sin opciones al primer puesto, al soñado ascenso directo. Este año, las cosas discurren con más sentido. Imbatidos en el Pazo, primera norma. Ahora hay que empezar a sumar lejos de Lugo. Ya hemos dicho que los objetivos se cimentan en casa, pero se consiguen fuera. En Huesca, esta tarde, parece una buena ocasión. En canchas como esta no se gana nada, pero se pierden muchas cosas. El mérito de Ángel Navarro y sus jugadores es enorme, pero son claramente inferiores y no se puede fallar. No sé lo que quedará en la capital oscense de aquel tiempo en que hasta los grandes las pasaban canutas para ganar. Historia les sobra, y un público encendido seguro que no les va a fallar. Empujarán como siempre, pero hay mucha diferencia. Con Granger Hall y Brian Jackson bastaba para plantar cara. Hoy no tienen ninguna referencia más que su entusiasmo. Y tiene que ser insuficiente. Supongo que no será fácil, pero sería un tropiezo grave volver de vacío. ¿Dónde ganar si no? Conviene no descolgarse. Y regresar a Lugo a tres victorias de la cabeza sería una muy mala noticia.