Valle-Inclán y Tanis de la Riva

? Fernando Salgado

SANTIAGO

? Ramón María del Valle-Inclán tituló «La lámpara maravillosa» el luminoso manifiesto que establece las coordenadas éticas y estéticas de su obra. Sin embargo, en términos más prosaicos, fueron otras bombillas las que arrojaron una pizca de luz sobre el sombrío «modus vivendi» del escritor: las Lámparas Iria. Las fabricaba, en Padrón, su leal amigo y protector Estanislao Pérez Artime -Tanis de la Riva-, un acaudalado empresario siempre presto a socorrer al autor de «Divinas palabras».

23 oct 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

A finales de 1914, Valle-Inclán se encuentra enfrascado en la publicación de sus Obras Completas. Lleva publicados quince tomos y le faltan otros quince. Él corre con los gastos de papel, impresión y encuadernación. Una casa editora, Perlado Páez y Cía., asume la función de administrador, lo que hoy llamaríamos distribuidora. Cada ejemplar se vende al precio de cuatro pesetas y los ingresos se distribuyen, a partes iguales, entre el autor-editor y la firma editorial.

Valle quiere cambiar de administrador. La editorial Renacimiento le ofrece un reparto más ventajoso: 60 por ciento para el autor, 40 por ciento para la compañía. Pero el escritor necesita recursos para seguir publicando nuevos tomos. De lo contrario, dice, «buscando un aumento de diez en los libros publicados, perderé un sesenta en los que deje de publicar». Echa cuentas y barrunta que precisa tres mil pesetas. No es una cantidad irrisoria. Un catedrático de Universidad sin antigüedad cobra por esas fechas cuatro mil pesetas al año. Y el Gobierno, en un rasgo de magnanimidad, acaba de fijar en mil pesetas el sueldo anual de los maestros de escuela. Valle, que necesita el triple, escribe, una vez más, a su «querido Tanis»: «Mi pensamiento era decirte si podías servirme de garantía en el banco, pero no me he atrevido. Ya conoces el asunto [...] Háblame con franqueza y sin compromiso respecto a lo que puedes hacer».

¿QUIÉN ERA TANIS?

Republicano lerrouxista, varias veces diputado provincial a partir de 1919 y presidente de la Diputación coruñesa en los meses que precedieron al triunfo del Frente Popular, Estanislao Tanis Pérez Artime (1881-1945) entroncaba con algunos de los linajes más poderosos de Galicia en la época. Su padre, al igual que sus familiares Manuel Pérez Sáenz -fundador de la banca Olimpio Pérez- y Manuel de la Riva Moreno, procedía de la sierra riojana de Cameros y, tras asentarse en Padrón, labró su fortuna con la instalación de una fábrica de lienzos en Padrón. Por línea materna, Tanis estaba emparentado con Eduardo Gasset y Artime, influyente político gallego, fundador de El Imparcial y abuelo del filósofo Ortega y Gasset. Y su matrimonio con Ángela Rey Baltar lo introdujo en una de las familias más reconocidas en el mundo de la medicina y de la intelectualidad gallega.

La actividad empresarial de Tanis está ligada a la sociedad Iria S.A. La firma se constituye el 2 de septiembre de 1929, con un capital social de 1.100.000 pesetas, y será presidida por Pérez Artime, quien ostenta el 66,7 % de las acciones. Utilizando patente española, se propone fabricar lámparas incandescentes y abrirse hueco en un mercado en expansión, copado en ese momento por las bombillas de Osram, Philips y Lámparas Z.

La producción de bombillas gallegas comenzó con mal pie. Tropezó con dos problemas. El primero, de índole técnica. Las primeras lámparas que salen de la fábrica padronesa eran canijas y defectuosas. Tanis soluciona el contratiempo con el despido del director técnico, Francisco de Salas Rodríguez, y la contratación de un ingeniero alemán, Karl Feuchter, que procede de la firma Castañeda y Cía. de Madrid.

El segundo, de índole comercial. Sus tres principales competidores forman un trust y tiran los precios para expulsar del mercado a la firma «intrusa». Tanis resiste y se defiende del acoso con intensas campañas de publicidad. Acuña eslóganes como «Lámparas Yria, lucen como el sol de España», o «La lámpara gallega para Galicia». Incluso encarga a José Gil, uno de los pioneros del cine gallego, un documental sobre la fábrica de Padrón. El estallido de la Guerra Civil viene en auxilio de su empresa: el mercado de los fabricantes madrileños y catalanes se reduce al territorio republicano y las bombillas gallegas se extienden por el resto de la península.

La guerra constituye un balón de oxígeno para Iria S.A., pero una pesadilla para Tanis de la Riva. Es encarcelado por republicano y solo consigue ser liberado por la intervención de amigos adictos al Movimiento. A cambio, será sometido a continuas extorsiones y confiscación de bienes. En un intento de escapar al chantaje, viaja a Burgos con la intención de entrevistarse con Franco, pero el general no lo recibe. «Todo esto -escriben Víctor Viana y Ramón Torrado- contribuyó a cambiar su talante, convirtiéndose en una persona de carácter reservado, introvertido. Se sentía controlado; prudentemente reservó para sí la expresión de sus ideas progresistas».

LAS TRES MIL PESETAS

Lo que nunca cambió fue su amistad con Valle-Inclán ni su devoción por la obra del genial escritor. Apadrinó a una de sus hijas. Le facilitó el arriendo del casal de la Merced, en A Pobra. Constantemente le prestó dinero. Nunca le regateó su apoyo. Tampoco cuando Valle le insinuó que precisaba tres mil pesetas.

Apenas seis días después de aquel disfrazado SOS, Valle vuelve a escribir a su «querido Tanis»: «...no quiero dejar pasar un momento más sin darte las gracias, las más sineras y efusivas». Una semana más tarde, el agradecimiento da paso a la logística: «Si tú vienes el viernes, de tu mano recibiré las tres mil pesetas que tan generosamente me prestas. Si no vienes el viernes, y lo sentiría vivamente por no verte, me haces el favor de gira´rmelas el lunes a Villagarcía, en la forma que me indicas». Dos meses después, el escritor confiesa haber alcanzado su objetivo: «Al fin empecé a maniobrar y mis negocios van muy bien. Con las tres mil pesetas que tú me prestaste y todos mis ahorros retiré los libros de la administración en que estaban [...] creo que haré un buen negocio».

Valle-Inclán falleció en vísperas de la Guerra Civil y su protector, nueve años después. Iria S.A., que contaba con 92 empleados en 1948, fabricó tubos fluorescentes de marca Veralux en sus últimos tiempos. La empresa de Padrón apagó las luces, definitivamente, a mediados de los años setenta del siglo pasado.

abraldes

Trabajadoras de Lámparas Iria, hacia 1930, y anuncios publicitarios de las bombillas fabricadas | archivo