Invitado por la Fundación La Rosaleda, este emprendedor relató ayer en Santiago su experiencia; tiene locales en Sao Paulo, Madrid y Buenos Aires
10 may 2008 . Actualizado a las 02:00 h.El drama de la emigración empujó a miles de gallegos a buscar una vida mejor en Sudamérica durante la posguerra. Belarmino Fernández (Rosende-Sober, 1931) pertenece a esa extirpe de empresarios de éxito que nacieron de la nada. Esa figura que los estadounidenses idolatran y denominan self made man , el hombre hecho a sí mismo. Este emigrante tuvo un sueño. Pero no fue americano, sino brasileño.
-Ahora recibirá muchas palmadas en la espalda...
-Tengo muchas satisfacciones.
-¿Cuándo se marchó?
-En 1951. Viajé en una bodega hasta el puerto de Santos; iba con un dólar en el bolsillo, en el barco Cabo de Hornos.
-¿Cómo empezó a ganarse la vida?
-Durante los tres primeros meses trabajé en una constructora y en unas parrillas como ayudante de camarero, metre de hotel y gerente. Después monté el restaurante Rubaiyat con una participación del 10%. Hoy soy propietario de la cadena, que tiene locales en Sao Paulo, Buenos Aires y Madrid. En carnes, es una de las más reputadas de Sudamérica. -Ahora se ha extendido la idea entre la clase empresarial de que no es seguro invertir en Latinoamérica... -Depende de los países: Venezuela y Bolivia despiertan recelo y tienen sus problemas. -¿Por Evo Morales y Chávez? -Sí, claro. Representan una clase de populismo que no es bueno para la economía. -¿Por qué? -Porque ahuyentan al inversor privado. En Brasil, con Lula, pasa justo lo contrario: es un país que genera confianza y transmite tranquilidad. -También se trata de un líder alineado a la izquierda... -Es socialista, pero lo está haciendo muy bien. Su voto proviene de todos los estratos sociales, también de la gente más rica. Su estrategia resulta acertada. Una buena prueba es que España ya es el segundo país inversor en Brasil después de Estados Unidos. -¿Qué ha invertido usted en Galicia? -Tengo una Fundación en Sober y una escuela de hostelería concertada: cada año salen 50 alumnos colocados en los mejores sitios. -¿Y maneja algún otro proyecto? -Me gustaría montar un restaurante de nuestro centro en Monforte. -¿Por qué no abre un restaurante de su reputada cadena en Galicia? -Lo he pensado, pero se trata de un mercado muy pequeño. Vigo sería quizás la ciudad mejor posicionada, pero es difícil. Trabajo en ciudades como Buenos Aires o Sao Paulo. -¿Qué es lo que le ha llevado a consolidar su negocio? -La combinación simple de tres cosas: buen producto, bien hecho y bien servido. Si falla uno de los tres eslabones se estropea todo. Siempre he pensado así. -Ahora se habla mucho del futuro de Galicia. ¿Cómo ve usted a la comunidad? -Yo la recuerdo como un lugar atrasado, siempre a la cola. Ahora empieza a sacar la cabeza: ya no somos el gallego pobre, coitadiño, emigrante, que despertaba compasión. Veo un territorio que progresa, con futuro y que tiene cosas que mejorar. Yo dejé una Galicia que en nada se parece a lo que es hoy.