El gobierno local repartió ayer entre vecinos el huerto comunitario
12 abr 2011 . Actualizado a las 06:00 h.Como un niño con zapatos nuevos. Así estaban los veinte vecinos que ayer recibieron uno de los huertos comunitarios que el Concello de Ourense ha instalado en el barrio de Mariñamansa, a orillas del río Barbaña. Con una hoja bajo el brazo con las reglas de las parcelas y con las orejas bien abiertas para escuchar las indicaciones del responsable del huerto, los participantes en esta iniciativa conocieron el lugar en el que pasarán muchas de sus horas libres durante el próximo año como fruto de una peculiar concentración parcelaria.
De las 20 parcelas, 18 de ellas han sido repartidas a partes iguales entre jubilados y el resto de la población. «La mayoría de los más jóvenes son personas urbanitas de entre 30 y 40 años que no tienen ni idea de agricultura. Hoy están recibiendo las nociones básicas para iniciar la plantación», indicó ayer la concejala de Educación, Ana Garrido.
Además de las lecciones fundamentales sobre cómo sacar adelante su pequeño huerto y las normas de obligado cumplimiento, los propietarios de los terrenos también han recibido algunos productos para iniciar la cosecha. Lechugas, cebollas, zanahorias, remolachas o fresas fueron los más solicitados por los nuevos agricultores, que tendrán libertad absoluta para repartir los productos en su terreno. Eso sí, tendrán que hacer el abono con material ecológico. La parcela será suya por un período de un año, con la posibilidad de ampliar esa concesión, aunque el gobierno local advierte que estará muy vigilante al estado del huerto y que, en caso de que se encuentre abandonado, le será retirado. Cada pequeño espacio cuenta con un sistema propio de riego para evitar conflictos por el agua.
En la jornada de ayer también se repartieron las pequeñas fincas para personas con movilidad reducida. Una de las beneficiarias fue Mari Carmen Pérez, que acoge el reto con ilusión, aunque también con miedo a que las aves le destrocen su trabajo: «Habrá que venir todos los días a pasar unas cuantas horas para que la cosecha sea buena».
Al margen de las parcelas que ayer se repartieron -la selección fue realizada por orden de inscripción- el huerto de Mariñamansa (1.938 metros cuadrados) cuenta con otros dos terrenos que están reservados para los escolares. También existe una zona complementaria con árboles frutales o vides.
«Voy a plantar tomates y lechugas. Espero que los pájaros los respeten»
Mari Carmen Pérez
