El mejor plan de Fin de Año

Seguro que ya tienes plan. Nerea Barros, Luis Piedrahita, Martiño Rivas, Lucía Regueiro y Morris nos cuentan los suyos. ¿Comerse las uvas desde el verano de Buenos Aires o de fiesta hasta que brille el sol del día 1? YES, ellos lo van a dar todo

Cláudia Morán

Recién llegada de Madrid y tras un largo viaje en tren, el cansancio no hace mella en Nerea Barros. Llega dispuesta a darlo todo y a vestirse de fiesta, una tradición que no perdona allá donde le pille el Fin de Año, que suele ser lejos. Si en Nochebuena lo dio todo por volver a casa con los suyos, el 2019 lo recibirá al calor del verano de otro continente en el que ya lleva unos días. Pero antes de su viaje, nos encontramos con ella en el Parador de Santiago, donde posa espectacular para este reportaje.

NEREA BARROS. VESTUARIO @JUANARIQUE / ESTILISMO Y COMPLEMENTOS @TOOMUCHMARIANA / MAQUILLAJE Y PELUQUERÍA LAURA, DE OUI NOVIAS / JOYAS JAEL / FOTOS TOMADAS EN EL PARADOR DE SANTIAGO
NEREA BARROS. VESTUARIO @JUANARIQUE / ESTILISMO Y COMPLEMENTOS @TOOMUCHMARIANA / MAQUILLAJE Y PELUQUERÍA LAURA, DE OUI NOVIAS / JOYAS JAEL / FOTOS TOMADAS EN EL PARADOR DE SANTIAGO

NEREA BARROS: «Me voy a conocer Buenos Aires, al calor»

«Me voy a conocer Buenos Aires, al calor, a disfrutar de una tierra que está muy conectada con nosotros y a hacer kite, que es uno de mis deportes favoritos, para desestresarme un poco de estos últimos meses, que han sido maravillosos, pero de mucho estrés», cuenta.

La actriz se refiere a esta última etapa en la que se lanzó como productora de Morir para contar, un documental dirigido por Hernán Zin en el que reporteros de guerra revelan sus peores recuerdos y que le reportó varios premios como el de Montreal, la Palma de Plata mexicana o un galardón en la Seminci de Valladolid. Precisamente su próximo estreno en el cine cuenta la historia del Santa Isabel, que naufraga ante la isla de Sálvora durante, caprichos del destino, la noche de Fin de Año.

La suya será también una noche de cine. «Voy a cenar en un sitio muy especial y a ponerme guapa. Porque aunque me acueste temprano, yo me visto de fiesta. Hay que despedir el año estando guapa y siempre con una prenda interior roja», asegura Nerea, que esta vez optó por el calor, pero muchas otras veces recibió el nuevo año en la nieve: «Es maravilloso, porque es como si estuvieras de verdad dentro de la Navidad. Yo lo hice durante ocho años en Andorra y Baqueira, y una de las cosas que más me gustaba el día 1 era levantarme a las seis de la mañana, cuando había mucha gente que todavía no se había acostado, para estar a las ocho en la cima de una montaña en los Pirineos».

QUE NO FALTEN LAS UVAS

Para ella es una noche de cambio, de reflexión, de colocarse frente al espejo y hacer balance. También un fenómeno internacional que le encanta observar desde distintas partes del mundo. Hawái, Bali o Brasil son solo algunos de los otros destinos desde los que se comió las uvas. Porque sí, Nerea se las toma al son de las campanadas de la Puerta del Sol. «Si estoy en un cambio horario, estoy siempre pendiente del huso español y las tomo con las campanadas», dice la intérprete.

¿Morriña? Siempre. Pero la combate gracias al teléfono. Al otro lado, sus padres: «Hablo con mi familia antes y después de las campanadas y, si puedo y no se sobrecargan las líneas, durante. Y pregunto quién se ha atragantado, quién se ha tomado todas las uvas...». La del 31 es una noche que le interesa hasta ese momento. Con la última campanada lo que más le apetece es descansar para hacer su propio ritual el día 1, «para recibirlo como hay que recibirlo, porque es el primer día del nuevo año». Reconoce que vivirlo desde la playa es un poco raro, pero también divertido: «En Brasil veías árboles de Navidad y Papá Noeles por todos lados... y nieve de mentira en un sitio en el que estás a 40 grados. Es muy guay el contraste, y ahora me encantará ver qué hacen en Buenos Aires».

Si la Nochevieja quiere vivirla a tope, la Nochebuena le gusta íntima y la disfruta en petit comité con sus padres, sus dos hermanos y sus sobrinos. Son pocos, pero la organizan a lo grande. «Cocina normalmente más mi padre, aunque trabaja con mi madre desde dos días antes, los dos como locos, para que la cena sea apoteósica, para luego no comernos la cuarta parte y que te quede comida para las próximas tres semanas. Después viene una cantidad de postres absurda... es increíble», relata sin perder de vista lo impagable de estar en casa: «Alguna vez tuve que pasarla en Madrid, y eso sí que es un chasco terrorífico. Dices: «¿Pero qué es esto? ¿Qué me estás poniendo de comer?». Es que no tiene nada que ver... olvídate. Por supuesto, hay mucha comida, pero no tiene la misma calidad, ni hay la misma materia prima ni el mismo cariño».

¿Qué le pide Nerea al 2019? «Salud para mi familia, para mí... Un poco lo que pedimos todos. Poder seguir haciendo lo que uno está haciendo desde un camino correcto, evaluar un poco los errores que has podido cometer en el pasado y ver qué cosas puedes mejorar... aunque parezca un tópico, forma parte de ese momento, es una forma de resetear. Pido bienestar emocional y físico para la gente que quiero, porque eso es lo que me hace estar a mí tranquila y en equilibrio. Yo no es que le pida cosas al año nuevo, no es que se las tenga que pedir a un ente que está por ahí, sino que me lo pido a mí misma», zanja espectacular y vestida de fiesta. Como a ella le gusta.

LUIS PIEDRAHITA
LUIS PIEDRAHITA

LUIS PIEDRAHITA: «Como llego muerto al 31, suelo viajar para descansar»

El cómico coruñés Luis Piedrahita no para. Compagina sus intervenciones diarias en El Hormiguero con sus actuaciones en el teatro, donde continúa representando su famoso monólogo Las amígdalas de mis amígdalas son mis amígdalas, con el que irá a Vigo el próximo mes de marzo. Con tanto trajín no es de extrañar que el humorista aproveche las vacaciones de Navidad para descansar y desconectar del trabajo.

«Normalmente no suelo estar en España en estas fechas, porque cuando para el programa es cuando paro yo, y suelo irme fuera a descansar, ya que llego muerto a Fin de Año», explica Piedrahita que recibirá el año nuevo lejos de casa, pero que se reserva unos días para disfrutar con la familia. «Me obligo y me gusta buscar tiempo para juntarme en Galicia con mis padres, con mi hermana y con mis sobrinos para verlos», dice antes de confesar que «la Navidad es el truco de magia más grande de la historia porque todos; los medios, los políticos... nos confabulamos para realizar este truco y hacer felices a las personas que más nos importan: los niños».

Por eso no es de extrañar que en el día más esperado por los peques, que por supuesto es el de Reyes, Piedrahita sí se quede en casa para disfrutar de los suyos. «Como en Navidades no estoy, Reyes sí que siempre lo paso con mi familia», asegura.

A Piedrahita lo del humor le viene de cuna. Tanto que el 6 de enero su casa se convierte en un auténtico festival de chistes. «Ese día tenemos una tradición y es que siempre nos hacemos bromas unos a otros, pero bromas que cada vez son más sofisticadas porque las estás esperando», comenta el artista, que aclara que el nivel es tanto alto que «la verdad es que podríamos escribir un libro tipo manual de sofisticación de bromas. Nos confabulamos unos con otros para hacerle la broma a uno, y al final resulta que con el que tú te confabulas en realidad se ha juntado con el otro para gastarte la broma a ti. Es muy divertido», explica. 

MARTIÑO RIVAS
MARTIÑO RIVAS
 

MARTIÑO RIVAS: «Case sempre paso fin de ano coa familia, de forma ininterrompida»

A Martiño Rivas tocoulle este ano, nas súas propias palabras, «un Nadal movido». Malia que descansa os días 24, 25 e 31 de decembro e o 1 de xaneiro, «coma case todo o mundo», non pode deixar de ir e vir de Madrid a Galicia. «Estou gravando Las chicas del cable e ensaiando unha función de teatro», conta. Da nova tempada da serie non pode desvelar nada. «O da confidencialidade, coma todo, tómoo con moderación, pero non vou ser o que poña a proba o rigor do equipo de avogados de Netflix», bromea. Aínda así, o traballo non lle impide cumprir cos seus rituais de Nadal, como pasar fin de ano a carón dos seus. «Se me poño moi pesado algunha vez ten pasado que me sacasen ao descansillo das escaleiras, pero case sempre paso a noite con eles, é dicir, no mesmo espazo, de forma ininterrompida», afirma divertido.

Conta con pasar a Noitevella «cantando fóra de ton e a destempo cancións das que non sei a letra». «Entre número musical e número musical algo haberá que comer. Tamén beberei algún vasodilatador. Todo con moderación. Incluso a moderación a practico con moderación», engade o actor.

Martiño ten outro plan persoal e moi gastronómico-cultural para o primeiro día do ano. «A tarde de Aninovo toca ver Atraco a las 3 de José María Forqué en DVD mentres tomo sopas de allo». E con ritual engadido, porque non hai que perder o costume: «Termo da cuchara co puño pechado: así sabe mellor».

Á pregunta de como afronta o 2019, Rivas teno claro: «O aforro, cear lixeiro, irme cedo ao sobre, quitarme do ibuprofeno e colocar por dentro a cortina da bañeira». E lanza o seu desexo para o novo ano: «Unha xestión máis efectiva e afectiva dos recursos». Pois que así sexa.

LUCÍA REGUEIRO
LUCÍA REGUEIRO

LUCÍA REGUEIRO: «¿Mi tradición de Fin de Año? Cenar huevos fritos con patatas, me pirran»

Lucía Regueiro apuesta todo al rojo porque, dice, es su color favorito. El mismo que eligió para dar las campanadas el año pasado desde el Obradoiro junto a Xosé Ramón Gayoso y Rodrigo Vázquez y el que vuelve a vestir en esta ocasión para celebrar con YES un 2018 redondo. «Es un diseño de Caasi Sera, un chico jovencísimo que me lo confeccionó en tiempo récord y que me encanta», asegura la presentadora, que también repetirá con los mismos compañeros en la gala de Nochevieja de TVG, aunque esta vez desde plató. «El año pasado fue la primera vez que no me tomé las uvas con mi familia porque tuve la suerte de estar en directo con todos los espectadores; fue un momento muy especial, de mucha adrenalina, que voy a recordar siempre. Pero curiosamente fue la única ocasión en que no me las comí y este año para mí ha sido profesional y personalmente maravilloso». ¿No eres supersticiosa, entonces? «Era de las que metía algo de oro en la copa para brindar con champán, pero visto el resultado de este año, en que no cumplí ninguna tradición, es la oportunidad de dejar de serlo», bromea Lucía. La actriz protagonista de Serramoura llega espectacularmente vestida al 57, en A Coruña, donde nos citamos para hacer la sesión de fotos y donde en Nochevieja habrá una fiesta privada, y enseguida una fan se le acerca: «¿Eres Marga Neira? ¡Es que así estás impresionante!», la piropea. Lucía asegura que el «milagro» de Serramoura no le ha dado más que alegrías desde que se estrenó hace cuatro años: «Es increíble el nivel de audiencia que sigue teniendo, con lo difícil que es, además, en un thriller». Lo dice ella, que consigue unos resultados excelentes cada vez que inicia un proyecto, incluso cuando toca sustituir a Piñeiro en Bamboleo: «Aún hace nada que hablé con él, está bien dentro de lo que es tener que hacer el tratamiento, tiene mucho ánimo y sobre todo ha recibido con mucha emoción la inyección de cariño que le muestran por todas partes».

SU SOBRINA, SU ILUSIÓN

Lucía, aunque se proyecte con tanta energía positiva y sea tan alegre, no era muy de celebrar la Navidad, más bien todo lo contrario, y hasta ha sido su hermana la que se ha tenido que encargar este año de decorarle la casa. «Me compró un árbol y cuando llegué tenía todo listo, porque si es por mí no hago nada», apunta para rectificar que el espíritu, eso sí, le ha cambiado por completo desde la llegada de su sobrina Noa, que ahora tiene dos años. «Se ve la vida con otra ilusión, con otros ojos, con un niño en la familia es todo distinto. A mí me tiene loca, me paso el día hablando de ella y estoy deseando que llegue el momento de los regalos, de darme un paseo con ella para ver las luces… Noa nos ha transformado a todos en mi casa, somos una familia pequeña, porque mis padres son los dos hijos únicos, y por nada del mundo me pierdo ahora la ocasión de celebrar a su lado», indica. La actriz es de las que en Nochebuena se sentó a la mesa con pijama rojo también, y en Fin de Año prefiere un plan tranquilo al mogollón de la fiesta. «Suelo cenar con mis padres, y después si surge algo, me gusta más acercarme a casa de algún amigo o amiga para tomar algo. Hace años salía, pero no es la noche que más me apetece; hay una especie de rollo impostado de que te lo tienes que pasar bien sí o sí, de que tienes que llegar tarde a casa, que no me va mucho». ¿Alguna tradición especial? «Mi madre me mata si lo cuento, pero es que hace años nos preguntó qué queríamos cenar y después del exceso de las fiestas yo le dije: ¡huevos fritos con patatas! Y desde entonces nos los hace esa noche y a mí me pirran», dice muerta de risa. La uvas se las come -¡por supuesto!- con piel y pepitas (aunque me apunta que son unas uvas más pequeñitas) y el día 1 no perdona un buen paseo para despejarse si las ciclogénesis propias de las fechas dan tregua: «Ese rollo chándal del día siguiente por el paseo de Coruña me mola».

Si tiene que escoger una fecha de esta época, Lucía se queda con los Reyes, por la magia de comerse el roscón rodeada de los suyos, además de un buen chocolate del que se encarga su padre, en ese desayuno que es un regalo más de un día que suele venir cargado de detalles: «Mi hermana y yo nos hemos venido arriba últimamente y nos gusta abrir muchos paquetes, aunque sean chorraditas de broma».

Con la botella de champán y la copa en la mano, le pedimos a Lucía Regueiro que nos haga un brindis que llegue a los lectores con el mejor de los deseos. «¡Salud, dinero y amor para todos! -exclama-; yo solo elijo como un auténtico tesoro quedarme como estoy». ¡Feliz 2019!

ANTONIO DURÁN, MORRIS
ANTONIO DURÁN, MORRIS

ANTONIO DURÁN, MORRIS: «Un ano case acabamos cos Reis Magos»

Morris no es muy navideño («por cousas, por ausencias»), pero no olvida aquel coche radio patrulla que le trajeron los Reyes. A los Magos casi los vio morir en el 87, en una cabalgata de alto riesgo en Vigo que muchos aún recordarán, y si no, ahí está la prueba en la Red. Sus Majestades de Oriente casi se ahogan, pero el Remolcanosa llegó a tiempo de salvarlos. Fue durante la alcaldía de Manoel Soto. Melchor y Gaspar llegaban, digamos, de la mano de Manquiña y Morris. Cambiaron las carrozas por un globo para aterrizar en la explanada del Náutico vigués. El viento torció la travesía real, el globo se vino abajo y los Reyes acabaron en la ría. «Hai xa 30 anos daquela vez na que case acabamos cos Reis Magos», recuerda Morris con humor.

Él celebra las campanadas de Año Nuevo con las 12 uvas: «Miña nai dicía que non comelas daba mala sorte». «Eu de pequeno era moi traste, moi inquieto -confiesa-. Miña nai escondía os doces nun armario; eu unha vez metín a man e, en vez de sacar piñóns, collín bólas de alcanfor, e metinas na boca! Tiven aquel sabor durante unha semana enteira. Na casa dicíanme: ‘Te está bien, Toñito, por malo’. Eu era moito de doce e aínda o sigo sendo», descubre.

Este año las Navidades lo pillan trabajando, «e paréceme fantástico! Como estou en Madrid, veño a Vigo algunhas fins de semana e trago as luces (risas)». Sus mejores Navidades, dice, las pasó fuera de casa. «Enma e eu iamos en busca do sol», cuenta. Charlín en Fariña solía pasar las fiestas con la familia de su mujer, Enma Pino, que murió hace cuatro años. «E volvín á casa materna. Agora paso as festas na casa da irmá, en petit comité, cos meus sobriños. Cando vas facendo anos vanse contando ausencias. É a vida», comparte.

Volver a la casa donde se crio tiene su punto para este artista que cierra un año fuerte, con buenas vistas. «Estou gravando Altamar con Bambú. É para Netflix, e teño pendente unha película con Alfonso Zarauza para primavera, e aínda por rematar a xira de teatro. Todo pinta moi ben», valora. Las preferencias en la casa familiar de Morris tiran al bacalao y al marisco, «aínda que son alérxico, así que estou fodido con iso, porque miña irmá fártame con entremeses e despois non teño fame de nada!», sonríe mostrando su lado Grinch.

CALCETINES EL DÍA 6

El Fin de Año promete en Madrid. «Non sería mala idea pasalo alí... igual monto unha festa», plantea. Las últimas Navidades que pasó al sol fueron, hace cinco años, en Lanzarote. «Fantásticas! Para os galegos ir ao sol é como facer un alto no inverno e, de paso, saír da presión familiar», valora. ¿Dejas el zapato debajo del árbol? «Non... pero séguenme caendo calcetíns e esas cousas varonís», se ríe. Y no olvida la magia de aquel regalo de Reyes: «Non me esquecín do nome do coche, Radio Patrulla Rico. Aquel día de Reis baixei en Teis, onde vivía, co coche... Non cabía do gozo. Meus pais eran humildes, pero os Reis moi xenerosos».

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