Uruguay rescinde el contrato de las dos patrulleras encargadas a Cardama y anuncia que llevará al astillero vigués ante la Justicia

Alejandra Pascual Santiago
Alejandra Pascual VIGO / LA VOZ

VIGO

Cardama inició la construcción de las embarcaciones en sus instalaciones de Beiramar
Cardama inició la construcción de las embarcaciones en sus instalaciones de Beiramar M.MORALEJO

El presidente Yamandú Orsi avanza su intención de recuperar el dinero adelantado a la empresa gallega para construir los buques, valorados en 82 millones de euros, por graves incumplimientos

15 feb 2026 . Actualizado a las 01:50 h.

El Gobierno de Uruguay ha decidido rescindir definitivamente el contrato para la construcción de dos patrulleras oceánicas que había adjudicado al astillero vigués Cardama, un proyecto valorado en 82 millones de euros y que deja en una situación crítica a la empresa gallega, que ya había iniciado ambos buques. El presidente Yamandú Orsi anunció esta medida en una rueda de prensa tras el consejo de ministros de este viernes, en la que avanzó también que llevará el caso a los tribunales para reclamar daños y perjuicios e iniciará acciones «para recuperar el patrimonio del Estado uruguayo». La fabricante naval gallega ha recibido hasta la fecha cerca de 29 millones. 

La decisión se produce tras más de un año de tensiones técnicas y administrativas y en medio de un fuerte debate político. El Ejecutivo del país sudamericano, que ya había denunciado el contrato ante la Fiscalía, ha decidido romper el acuerdo con la firma viguesa al detectar «incumplimientos contractuales» y retrasos en el desarrollo del proyecto. Por eso ahora se ha propuesto proteger los recursos públicos comprometidos y definir responsabilidades administrativas y jurídicas, como indicó el máximo mandatario uruguayo.

El encargo, firmado en el 2023, contemplaba la construcción de dos patrulleras de alta capacidad destinadas a vigilancia marítima, control pesquero y misiones de búsqueda y rescate. Para Cardama, uno de los astilleros históricos de Vigo, el proyecto suponía un impulso clave en un momento de fuerte competencia internacional en el sector naval y carga de trabajo para varios años. Pero ahora la pérdida de un pedido de esta magnitud supone un duro golpe económico y reputacional para la factoría naval: se cae el mayor contrato en su centenaria trayectoria. «Entendemos que se ha procedido de manera muy incorrecta y vamos a estudiar los caminos a seguir. Siempre hemos manejado esto con criterios empresariales y eso no va a cambiar ahora, de modo que no nos vamos a dejar apurar por nadie. Ya habrá oportunidad de discutir todos estos temas y veremos a quién le asistía la razón», añaden desde la dirección del astillero tras conocer este 13 de febrero que el Gobierno uruguayo ha decidido definitivamente romper las relaciones.

El consejo de ministros ha acordado asimismo el diseño de un nuevo proceso para que la flota de la Armada finalmente disponga de dos patrulleras oceánicas. 

Desde octubre

El presidente de la República de Uruguay, Yamandú Orsi, anunció en una rueda de prensa en octubre del 2025 que su Gobierno había decidido llevar «ante la Justicia en su fase civil y penal» el pedido de las dos patrulleras al detectar «fuertes indicios de fraude o estafa al Estado». Los mismos estaban relacionados con un documento conocido como garantía de fiel cumplimiento, que fue emitida por la sociedad británica Eurocommerce, como explicó el presidente uruguayo. El Ejecutivo puso en duda este aval al estar emitido por una empresa en vías de liquidación, pero entonces Cardama se comprometió a conseguir otro. Más tarde, se cuestionó el acta notarial, lo que dio lugar a una ampliación de la denuncia ante la Fiscalía. En los últimos cuatro meses, una delegación de representantes uruguayos desembarcaron en el astillero para comprobar personalmente el avance de los trabajos. Los mismos fueron supervisados además por las certificadoras Lloyd's y Bureau Veritas. 

La adjudicación la había realizado el anterior Ejecutivo de Luis Lacalle y desde la llegada de Orsi al poder, su equipo puso la proa al pedido. La marcha de la construcción ha provocado múltiples desencuentros entre el Gobierno y la oposición. El contrato se firmó en diciembre del 2023 y el inicio de los trabajos en las gradas de Beiramar se remontan a marzo del 2025.