No te vayas a trabajar sin desayunar

NI AL COLE SIN UN BOCADO Desayuna como un rey, dicen, pero hay quienes necesitan darle un tiempo al estómago tras ponerse en pie. «Hay que romper el ayuno» con algo para tener un buen rendimiento escolar y laboral, dicen los expertos a YES. Y si desayunamos poco, sumarnos a una tendencia que gana peso pero no engorda, redesayunar.


Desayunar más tarde no ayuda a adelgazar. No que sepamos, aunque un estudio de la Universidad de Surrey concluya que retrasar el primer bocado del día puede ayudarte a perder peso. Entonces, ¿desayunamos como reyes, siguiendo ese dicho popular, o posponemos las tostadas para el momento «brunch»? La pauta para adultos y niños es más o menos la misma en cuanto a la necesidad de desayunar. «Hay que romper el ayuno siempre, aunque sea con un zumo», asevera la jefa del Servicio de Endocrinología del Complexo Hospitalario A Coruña (Chuac), Teresa Martínez, que subraya la importancia de la primera comida del día para poner a funcionar el metabolismo. El desayuno debería cubrir el 25% de las necesidades calóricas diarias de los niños para un correcto desarrollo y rendimiento escolar, apunta la nutricionista Fátima Branco, que dice que un buen desayuno combina fruta, pan o cereales y un lácteo (leche, queso o yogur). Lo ideal sería, sobre todo con los más pequeños, reservar al menos 20 minutos para desayunar. «Pero si vamos con prisas, y los niños son muy lentos o les cuesta comer porque están aún medio dormidos, pueden tomarse un yogur, un vaso de leche con un poco de pan, o bien una pieza de fruta, y después a media mañana redesayunar con la parte que ha quedado pendiente», propone Branco.

¿Qué pasa si eres de esos adultos que se levantan con el estómago cerrado, de los que se van al trabajo como se irían a hacer unos análisis? «Estar en ayunas no es lo adecuado. Es necesario tomar algo», afirman las expertas consultadas por YES, que sugieren un yogur o una pieza de fruta.

Hay tres razones importantes para arrancar el día desayunando y seguir la pauta de hacer 4 o 5 comidas al día: 1. «Es un hábito que ayuda al cuerpo a perder grasa, porque si el cuerpo entiende que no hay alimentos, le cuesta desprenderse de esa grasa, y lo que hace es reservarla». 2. «El hecho de hacer la digestión quema calorías». Y 3. «Desayunando y haciendo varias comidas al día evitamos comer lo que no debemos por no haber comido cuando toca», explica pormenorizadamente Fátima Branco. Cuanto más tiempo pasamos sin comer, más cuesta quemar las reservas de grasa y más probabilidades tenemos de caer en la tentación del snack procesado.

Por la mañana, en general, estamos más activos, «y no solo eso, sino que nuestro sistema metabólico funciona mejor, trabaja más por las mañanas», subraya Branco, por lo que es en ese momento cuando necesita más combustible. ¿Incluso si trabajamos por turnos o de noche? «Si trabajas de noche, de noche estarás más activa. Tú sí, pero tu metabolismo no, él siempre está más activo durante el día».

La fruta, mejor en pieza que en zumo (pero si es en zumo, que sea natural). «Es preferible la pieza por el efecto de la fibra en nuestro cuerpo y por el índice glucémico, que es lo que aumenta el nivel de glucosa en sangre cuando ingerimos un alimento que tiene glucosa. Las naranjas cortadas en trozos aumentan menos el límite glucémico que consumirlas en zumo -explica Fátima-. El efecto de la fibra en el cuerpo hace que engorde menos».

Cada bocado a su hora

Es importante tener claro que el desayuno tiene un horario. Si un día nos levantamos a las dos de la tarde «no desayunamos, ¡comemos!, que es la comida que toca».

El redesayuno es una buena tendencia, rica y muy saludable, en especial para los que han resistido el primer tramo de mañana solo con un yogur, un vaso de leche o una pieza de fruta. ¿Engorda o no el redesayuno?, pregunto pensando en las opciones de esta gastrotendencia en boga. «Todo engorda, salvo no comer», remarcan la obviedad las expertas. «Un redesayuno tiene calorías, pero también depende de lo que comamos. Una tostada con aceite y tomate es una buena opción. Una palmera de chocolate, ¡no! Un buen redesayuno puede ayudar a la larga a perder peso», asegura Fátima Branco, que desaconseja la fruta a la hora de la cena por su contenido en azúcar. Pero esta es otra historia.

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