Los cocineros que aparecen en la imagen prepararon el lunes por la noche un menú a cuatro manos. Uno, Pablo Pizarro, es el chef del restaurante Bocanegra y presidente de la recién constituida Asociación de Cocineros Coruñeses. El de la derecha se llama Andrés Medici, es el propietario del restaurante Osushi de Vigo, y está considerado una referencia de la cocina japonesa no solo en Galicia sino a nivel nacional. Recuerdo hace ya unos años cuando un amigo me llevó al primitivo local de Andrés, en un sitio con poco glamur bastante alejado del centro de la ciudad olívica, enfrente de la estación de autobuses. Ahora está en la milla de oro de Vigo, en Montero Ríos, en un bajo muy cuidado al lado del Maruja Limón de Rafa Centeno y a la espalda de ese lujo de hotel que es el Nagari de la plaza de Compostela. Una zona en la que siguen abriendo locales como el Mijo, en la calle Luis Taboada, que tuve la suerte de conocer hace poco y que apunta maneras. Encontré los problemas típicos del que acaba de abrir, como que solo les quedaba una botella de Rioja. Una falta de previsión imperdonable de la que el propietario fue consciente. A bolígrafo, en la parte de abajo de la cuenta, escribió unas líneas pidiendo perdón por el fallo. A lo que iba. Lo que no sabía es que los dos cocineros de los que les hablaba al principio, el coruñés y el vigués, además de compartir pasión por los sabores asiáticos, coincide que nacieron en Argentina. Esta semana unieron Vigo y A Coruña con sus cocinas niponas.
SASHIMI DE GALLEGO
Estamos en junio, dan buen tiempo, y me viene a la cabeza San Vicente del Mar y sus chiringuitos a pie de playa camino del náutico de Pedras Negras. Tomé un sargo a la brasa extraordinario en uno de ellos, del que no recuerdo su nombre, solo que disponía de un aparcamiento enfrente. Desde luego, muy diferente al que sirvieron Pablo y Andrés el lunes por la noche en un restaurante que se llenó de aficionados al buen comer que pagaron 45 euros por cabeza (bodega aparte). Hay una nueva generación de comensales muy preparados e interesados en todo lo que salga de los fogones que creo que es fruto del bum de los programas de televisión. El sargo, como Dios lo trajo al mundo y presentado tal cual, con los lomitos crudos listos para comer. Fue el plato más espectacular de una cena en la que también destacaron los niguiris de ventresca de atún rojo o el automaki de anguila frita. Imponente. Más difícil el chawanmushi. Un trampantojo. Un flan con sabor a erizo que me costó terminar. El cocinero local remató la faena con un taco de rabo de buey y carabinero delicioso de sabor. Por ponerle un pero, me pareció demasiado grande el crustáceo en comparación con el resto del plato. Bueno, que todos los defectos sean esos. Recomendaban como bebidas la cerveza japonesa Asashi, un té verde con arroz, y diferentes vinos gallegos, casi todos blancos menos un tinto, un Capricho de Merenzao del 2013 que fue eso, el capricho que me permití en una noche en la que dos cocineros estrecharon su manos.
OTRAS APUESTAS
Camino de esta cena me encontré con el ex alcalde de A Coruña Javier Losada y su esposa. Me echó una cariñosa reprimenda porque el sábado pasado hablé en esta sección del Eclectic, un nuevo restaurante, y no puse la dirección, que es la coruñesa calle Oliva. Tiene razón, aunque tampoco pasa nada por utilizar Google de vez en cuando, ex senador. En Madrid, donde estuvo yendo estos años Losada, se celebró una nueva propuesta gastronómica. Ya saben, ahora se cocina a cuatro o seis manos o se fusiona gastronomía con lo que sea. Lecer, que es como bautizaron el asunto, combinó la música de Xoel López con las preparaciones de los chefs con estrella Michelín de A Estación de Cambre, Juan Crujeiras y Beatriz Sotelo. Madrid se une con Galicia, y A Coruña con Vigo. Y siempre con comida de por medio.