El cuarto hombre del tren de O Porriño

El inglés residente en EE. UU. James Candlin murió en el accidente del tren Celta y apenas trascendió nada de su vida

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redacción / la voz

En el accidente ferroviario de O Porriño de hace un año murieron cuatro personas y hubo 44 heridos. Sobre el maquinista portugués fallecido, José Arnaldo Moreira, el interventor que le acompañaba, Miguel Ángel Veiga, o el joven aprendiz de maquinista que viajaba en el tren, Joaquín Rodríguez, Koki, se publicaron todo tipo de referencias. Hablaron de ellos familiares y amigos, se los homenajeó, y también se los recordó al cumplirse el pasado 9 de septiembre un año del siniestro. Pero de James Candlin, el cuarto hombre fallecido en el descarrilamiento del que se acaba de cumplir un año, apenas se supo nada. Su presencia en la lista de víctimas se había despachado con unas iniciales y el adjetivo de «turista».

En el tren, con 63 pasajeros a bordo el día del accidente, viajaban decenas de turistas como él, y algunos resultaron heridos. El importante porcentaje de extranjeros entre los pasajeros -en verano son los visitantes los que más utilizan este tren para ir a Portugal- complicó la propia investigación oficial del accidente, pues la nueva normativa obliga a contactar con todas las víctimas antes de iniciar las pesquisas. Y esta fue una de las razones por las que el informe no pudo completarse en el plazo de un año, como marca la normativa. El turista tuvo la mala suerte de morir en un accidente mientras estaba de vacaciones, mientras viajaba de Vigo a Oporto en el tren Celta para conocer la ciudad portuguesa. Perdió la vida con 59 años.

De James Candlin incluso se aireó una nacionalidad, la de estadounidense, que no era la suya, pues en realidad era un inglés de pura cepa, hasta el punto de que una de sus aficiones más destacadas -aparte de la de viajar por todo el mundo- era la música folk británica y el baile tradicional inglés, danzas que al parecer practicaba con maestría y pasión a pesar de vivir en Palo Alto, California, muy cerca de San Francisco. De ahí probablemente surgió el error: era estadounidense de adopción, pero inglés de nación y militancia.

Homenaje

A James también le hicieron un homenaje recientemente, en abril, precisamente en una sociedad de bailes folclóricos de la ciudad en la que vivía, a la que solía ir a disfrutar de su afición por la danza. En el programa del acto de recuerdo explican que Candlin «murió trágicamente el pasado 9 de septiembre mientras disfrutaba de una de sus pasiones: viajar». Ni una mención al accidente de tren ni una mención a España, ni por supuesto a Galicia. Las circunstancias de su muerte se envuelven en un velo de discreción.

Cuando se trata de recordar su carácter, su personalidad, la cosa cambia. Y en la breve reseña sobre el homenaje sus compañeros de baile aportan esta breve descripción. «Nos gusta recordar su espíritu amable, su alma gentil e ingenio británico. [...]. Su presencia y espíritu eran tan altos como él», decían en referencia a su talla, que rozaba los dos metros. En la celebración en su recuerdo se recolectaron historias de su vida y, por supuesto, se bailó intensamente. Especialmente el contra dance, una modalidad en la que participan muchas parejas formando en hileras y que es muy popular en el Reino Unido y en Estados Unidos.

Sharon Green, una profesora de baile británico que lo conocía muy bien, fue una de las personas que intervino en lo que los estadounidenses llaman memorial, para hablar de alguien «muy querido» para ellos, alguien que en esas fechas debería estar celebrando su cumpleaños, los 60 años a los que nunca llegó tras truncarse su vida muy cerca de la estación de O Porriño. Lo recuerda como un hombre «apasionado por los viajes, la buena comida y la hospitalidad». Como bailarín, lo define como «alegre y exuberante» y aquel día de abril en el que lo homenajearon compartieron «muchos recuerdos» de su compañero de bailes. «Lo queríamos mucho», admite desde su cuenta de Facebook.

La vida profesional de James Candlin poco tenía que ver con el baile tradicional. Había estudiado Física en la Universidad de Bristol (Reino Unido) e Ingeniería Informática en la de Santa Clara, en California, razón por la que finalmente se instaló en Estados Unidos.

En los últimos 13 años había trabajado para la empresa Sage-N Research. Se había especializado en el desarrollo de software y en lo que se denomina la bioinformática, es decir, la tecnología aplicada al estudio de la biología y la bioquímica.

A Candlin lo recuerdan sobre todo sus compañeros de baile tradicional inglés El accidente de O Porriño está siendo investigado por un juzgado de la localidad, aunque es probable que la vía penal se extinga, al no encontrarse por el momento responsabilidades más allá del posible despiste del maquinista portugués. El tren Celta entró a 118 kilómetros por hora en un desvío con la velocidad limitada a 30, a pesar de que el maquinista reconoció, apretando un botón, la señal que le obligaba a reducir la marcha. James Candlin iba en la parte delantera del tren, donde el impacto del descarrilamiento fue mayor.

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