El responsable de prevención de riesgos laborales de Cardama sobre la muerte de un obrero: «Ese cable siempre estuvo ahí, no era un peligro ni la causa del accidente»

E. V. Pita VIGO / LA VOZ

VIGO

Los acusados ayer en el juicio por el accidente laboral en el que murió un operario
Los acusados ayer en el juicio por el accidente laboral en el que murió un operario Xoan Carlos Gil

El jefe de equipo del astillero que pidió dirigir el tráfico a un obrero y la víctima se derrumba en el juicio entre sollozos: «Esto me lleva matando todos estos años»

12 mar 2026 . Actualizado a las 13:45 h.

La declaración de los cuatro jefes del astillero de Cardama acusados de homicidio por imprudencia por un accidente laboral en el 2022 en Vigo contó con varios instantes emotivos. El jefe de equipo, el único de los directivos que presenció el siniestro mortal, no pudo reprimir las lágrimas y admitió los hechos ante el fiscal. Con sollozos, confesó:  «Yo era el único que estaba allí, esto me lleva matando todos estos años».

La tercera sesión del juicio comenzó con la declaración de uno de los principales directivos de esta industria naval. El responsable del departamento de Prevención de Riesgos Laborales y de Seguridad y Salud del astillero Cardama, Borja Cardama, hijo del director general, se exculpó respecto al accidente mortal del 2022. Asegura que las tareas de seguridad se habían delegado comunadamente a un técnico de la asociación patronal Asime. Recalcó que el cable no suponía un peligro, no estaba evaluado como riesgo ni cree que fuese la causa del siniestro laboral. De haber visto un riesgo grave o inminente, cualquier trabajador podía haber retirado el cable. Finalmente, la dirección general ordenó soterrar el cable después de que la empresa aconsejase tomar esa medida para evitar daños materiales.

El directivo afronta tres años de cárcel como supuesto autor de un delito de homicidio imprudente, lo mismo que los jefes de buque, equipo y producción.

Su declaración se ha realizado durante la tercera sesión del juicio que se celebra en la plaza número 2 de la Sección Penal del Tribunal de Instancia de Vigo, dirigido por una jueza sustituta.

La defensa acusa al técnico de Asime, que en su día estuvo investigado por el mismo accidente, de «mentir» por testificar en el juicio que nunca había visto el cable de acero tendido en el suelo que, supuestamente, provocó un bamboleo en el camión que transportaba una pieza de barco de siete toneladas, la cual cayó sobre un peón. 

Borja Cardama aseguró que el técnico de Asime tenía que conocer dicho cable porque llevaba años trabajando con el astillero y lo visitaba a él mismo cada semana en su oficina. Asegura que ambos vieron el cable y tiene fotos que lo demuestran.

El directivo recalcó que quien toma decisiones es la dirección del astillero aunque él pueda hacer propuestas. La operación consistía en transportar una pieza de barco desde un taller hasta la grada, saliendo por una puerta del astillero, circulando por la carretera y volviendo a entrar por otra puerta. El siniestro laboral ocurrió fuera, a cien metros del taller y, según el acusado, el único riesgo que se contempló fue el atropello de un peatón, por lo que se colocaron hombres con señales.

La Fiscalía le preguntó por qué, como responsable de Prevención de Riesgos Laborales, consintió que ese cable estuviese en el suelo si como cualquier trabajador, él podía retirarlo por razones de seguridad. «Yo no consiento, afirmo que traslado a mi técnico de prevención que esos cables pueden estar más tiempo ahí, que no sea durante la maniobra de varada. En ninguno punto está valorado como riesgo que ese cable sea un peligro. No soy quien de argumentar en contra», recalcó el ejecutivo naval. «Estoy convencido de que el cable no es la causa del accidente, no era un peligro», añadió el directivo.

Borja Cardama añadió que el personal del astillero nunca han eslingado ni aliostrado una carga en los camiones ni lo hacen en ningún astillero, que él sepa.

La firma naval  tampoco abrió expediente tras el accidente laboral porque considera que nadie cometió ninguna incidencia. 

Dice que su departamento no controlaba la posición de la carga del camión. «A la vista está que no estaba asegurada, pero no era inestable, porque llevaba meses en el taller y, además, se le colocaron unas patas al cargarla en el camión. El día anterior, el transportista aseguró la carga», dijo, para mejorar su posición. «Dejamos hacer el camionero su trabajo, como se hace siempre», indicó. Sí balizaron el perímetro de carga por ser una zona de tránsito, pero no la de descarga, porque el camión nunca llegó a su destino. Los otros tres acusados declararon en el juicio posteriormente.

Admisión de los hechos

El jefe de equipo, que se encargó de supervisar el transporte de la pieza y cortar el tráfico, se derrumbó en el juicio y, entre sollozos, admitió los hechos del escrito fiscal: «Yo era el único que estaba allí, esto me lleva matando todos estos años». Recuerda que pidió ayuda a uno de los dos obreros de una subcontrata para coger unas señales y parar el tráfico. La víctima se quedó al margen.

Admite que no vio al obrero sobre el que cayó la pieza. «No me aseguré de que en la zona de maniobra hubiese alguien». Entre sollozos añadió: «Llevo cargando con esto en estos años, si yo supiese que el camión iba a salir con una sola eslinga, ya lo hubiera parado».

Añadió que la pieza estaba estable y no se movía y ayudó a desenganchar la eslinga. Ignoraba la existencia del cable de varada tirado en el suelo hasta que se lo comentó la policía. J.D.G. había asumido el cargo de jefe de equipo un mes antes del accidente. Tras la muerte, cogió una baja larga por depresión postraumática y luego de marchó voluntariamente del astillero para iniciar otra vida laboral en Sevilla. Su admisión de los hechos hace suponer que podría haber llegado a un pacto con el fiscal.

Los otros jefes acusados, el de buques y el de producción, se desmarcaron del accidente porque consideran que la carga y eslinga corresponden al transportista.