El temporal borra la huella de un crimen en las islas Cíes

m.a.p. VIGO / LA VOZ

VIGO

El temporal se ha llevado por delante los restos de la taberna La Isleña.
El temporal se ha llevado por delante los restos de la taberna La Isleña. C

El enésimo temporal que ha azotado la ría ha derribado los restos de la taberna La Isleña

12 feb 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

El enésimo temporal que ha azotado en los últimos días la ría de Vigo no solo ha dejado daños en playas y senderos. También ha derribado los últimos vestigios de una de las historias más singulares (y a su vez oscuras) de las islas Cíes. Se trata de la antigua taberna La Isleña, que estaba en la zona del Muxieiro, cuyos restos han cedido definitivamente bajo el embate del mar.

Sobre lo que es ahora no es más que un a masijo de piedras funcionó, a principios del siglo XX, una especie de centro social del archipiélago. Allí, entre marineros, salazoneros y familias que vivían de la pesca, se reunía la pequeña comunidad que habitaba las islas antes de su despoblación. La taberna estaba regentada por José Benito Rodríguez, más conocido como O Coxo, un hombre nacido en Teis en 1861 y que llegó a las Cíes en 1904. Su establecimiento prosperó, especialmente entre 1927 y 1930, cuando había unos sesenta habitantes en el archipiélago vigués y se producía un continuo trasiego de marineros, sobre todo de Cangas. Era un punto de encuentro: se bebía, se comerciaba, se cerraban tratos y se compartían noticias llegadas en las embarcaciones.

Imagen histórica de La Isleña, punto de encuentro social en las islas.
Imagen histórica de La Isleña, punto de encuentro social en las islas. C

Pero La Isleña quedó marcada por un episodio propio de la crónica negra. Fue escenario del único crimen documentado en las islas Cíes en la época contemporánea, a raíz de una pelea de dos marineros. Aquel suceso, envuelto en relatos orales y reconstrucciones históricas, ha sobrevivido al paso del tiempo envuelto en la leyenda, sin que, en realidad, se conozca con detalle lo sucedido.

Para los historiadores locales y los amantes de la memoria de las Cíes, la pérdida de los restos de la taberna tiene un valor simbólico. Era la huella del nacimiento de un incipiente turismo en las islas, cuando estas eran un lugar con residentes permanentes, con historias de trabajo, convivencia, celebraciones… y alguna que otra tragedia también. Aunque estas solían ser de naufraguios y no de asesinatos.

La reducción del censo de las Cíes conforme pasaban los años y la declaración del parque natural primero y del parque nacional después fueron incorporando negocios de hostelería que aún hoy funcionan en el archipiélago. El bar Serafín, Bocatería Begoña y el Restaurante Rodas son los que siguen en pie y atienden a miles de turistas en Semana Santa y verano. Otros tiempos.