Archiva la sentencia de demolición después de que el Concello legalizara los pisos
06 jul 2019 . Actualizado a las 12:23 h.El edificio de 48 apartamentos turísticos del número 55 de la Avenida de Samil se ha salvado definitivamente de la piqueta. El Concello dio a conocer ayer un auto del TSXG por el que archiva la sentencia de demolición. El alcalde, Abel Caballero, valora que se haya dado carpetazo al asunto tras un largo proceso judicial y de forma favorable a la posición municipal.
El Concello mantenía que no eran viviendas, sino apartamentos turísticos y ordenó a los propietarios a realizar una serie de modificaciones para adaptarlo a la normativa. «Otorgamos la licencia de primera ocupación como apartamentos turísticos conforme a derecho y el tribunal acaba de avalar la posición del Concello y, por tanto, archiva la sentencia anterior que ordenaba el derribo», expresa el regidor socialista.
El edificio fue construido en la década de los años 90. El planeamiento urbanístico de entonces permitía en esta zona la coexistencia de edificios hosteleros y residenciales. La ordenanza que permitía esta disparidad fue derogada después de una denuncia vecinal. Anulada la ordenanza, el edificio de apartamentos turísticos se quedó sin una cobertura legal que lo amparase junto con otros cuatro inmuebles. Los propietarios vivieron años de tranquilidad hasta que el gobierno de Ventura Pérez Mariño se planteó la posibilidad de demoler estas viviendas, si bien el proyecto no salió adelante. El golpe definitivo fue en 2010, cuando llegó al Concello una comunicación del TSXG exigiendo la demolición. El gobierno de Vigo siempre tuvo claro que el edificio era legalizable siempre y cuando cumpliera la condición básica de convertirse en un apartotel. Empezó entonces un debate a contrarreloj entre los propietarios, asesorados por sus abogados, mientras el Concello adjudicaba a una empresa el derribo y ponía fecha para el desalojo de las viviendas, el mes de febrero de 2011.
Como medida de precaución, los afectados presentaron un recurso ante el Tribunal Supremo pidiendo que paralizara el derribo mientras gestionaban su legalización. Este recurso le sirvió al Tribunal Superior para aplazar la demolición, con lo que ganaron así un tiempo muy valioso.
El punto de inflexión fue la decisión de los propietarios de ceder sus viviendas para constituir una sociedad que explotará los inmuebles como apartamentos turísticos. También se comprometieron a realizar unas pequeñas obras de adaptación.
Pendiente queda ahora de salvarse del derribo el número 61 de la avenida de Samil. El alcalde informa que están pendientes de concederles la licencia de primera ocupación una vez que los propietarios han satisfecho todas las condiciones de urbanización.