Un accidente aéreo con antecedentes

Carlos Punzón
carlos punzón VIGO / LA VOZ

VIGO

Una avioneta Piper como la siniestrada el domingo, se estrelló junto a Peinador en 1991. «Una falta de combustible en vuelo» originó el suceso

03 nov 2014 . Actualizado a las 12:42 h.

«El piloto informó a torre de una parada de motor. Intentó una toma de emergencia en el aeropuerto, saliéndose del campo de vuelos y tomando tierra fuera de los límites del aeropuerto. Posteriormente se comprobó que estaba seleccionado el depósito derecho y sin combustible». La Comisión de Investigación de Accidentes resumía así en 1991 un accidente aéreo registrado a solo 200 metros de la pista de Peinador con muchas similitudes al que sufría el pasado domingo otra avioneta igualmente con base en el aeropuerto vigués.

Los dos aparatos eran idénticos, una avioneta Piper PA Cherokee 180. El resultado similar. El piloto del accidente del 25 de agosto de 1991, Genaro Vázquez Ares, sufrió heridas muy parecidas a las que registró el domingo Sergio Lloves, aunque la vértebra lumbar rota y las intervenciones quirúrgicas le dejarían secuelas de por vida.

En los dos casos los ocupantes de las avionetas hicieron constar en vuelo un fallo en el motor, se produjo un primer intento de tomar tierra y una maniobra de remonte en el último momento antes de estrellarse.

En el suceso de hace 23 años las investigaciones oficiales concluyeron que todo se debió a un error, al no dar paso al segundo tanque de combustible a tiempo tras vaciarse el primero. En el siniestro de Barro, las incógnitas no se resolverán hasta que concluyan definitivamente los análisis dentro de varios meses.

Caídas similares

Como el domingo, la Piper EC-BXY propiedad del Aeroclub de Vigo y guiada por su vicepresidente de entonces, Genaro Vázquez, de 49 años, acabó con la avioneta en un campo, en su caso tras rebotar en el suelo dos veces. Testigos presenciales relataron como el aparato se acercaba a la pista volando casi sin control y aunque en el último momento pareció recobrar altura, terminó por estrellarse en un campo de maíz en Vilar Infesta (Redondela) llevándose por delante 25 metros de verja metálica, la caseta del motor de agua de la finca y frenando justo antes de un talud, que podría haber complicado aún más el siniestro.

Varios pilotos consultados respecto a dicho accidente indican que no es nada extraño en las avionetas en las que hay que elegir entre los depósitos que surtirán de combustible al aparato. Al ser este de alas bajas no ofrece la posibilidad de activar los dos depósitos al mismo tiempo, como medida de seguridad para evitar que se vacíen ambos si uno de ellos sufre una fuga. La elección de depósito es manual y los protocolos indican que deben de intercambiarse en vuelo entre cada 20 minutos y media hora.

El error humano en esa maniobra ya ha provocado más accidentes que el que vivió la aviación viguesa en 1991.

Con la misma marca de aviones Piper, la utilizada por John F Kennedy Jr. cuando se estrelló en el Atlántico en 1999, las comisiones de investigación de accidentes aéreos dan cuenta de hasta tres siniestros más provocados por una mala gestión de los tanques de combustible. Así fue lo que ocurrió en julio del 2010 en Cádiz, al registrarse un fallo por ausencia de combustible, según indica el informe oficial. Dos Piper se estrellaban igualmente el 2012 y el 2004. «La causa de este accidente fue la detención del motor en vuelo, producto de la interrupción del flujo de combustible durante el despegue, producido por un error del piloto al seleccionar, equivocadamente, un tanque de combustible que se encontraba vacío», señala uno de los informes que recalca que se debe vigilar el cambio de tanques.