La historia de los cuadros de la colección Maside que hasta el año pasado custodió el Concello de Vigo, si no fuera porque es real, daba para un folletín. Los 21 lienzos del artista nacido en Pontecesures andan dando bandazos por toda Galicia desde que sus herederos decidieron dar carpetazo a una relación con el municipio vigués que comenzó en 1968 con Rafael Portanet en el sillón de alcalde y remató con Abel Caballero en la misma poltrona. No les gustaba el trato dado a este legado al que se había arrinconado sin hacerle ni caso, ni siquiera cuando pintaban calva la ocasión, por ejemplo, en el 50 aniversario de la muerte del artista, que pasó inadvertida. Finalmente intentaron venderlos al propio Concello, pero no llegaron a un acuerdo económico y, tras, años de litigios, fueron entregados a la familia por una orden judicial que se ejecutó con retraso y poco cariño. Cuando se produjo, fue un espectáculo bastante penoso ver cómo se llevaban en varias furgonetas piezas que según los expertos, son importantes pilares del arte gallego. De ahí se marcharon al Museo de Pontevedra. Parecía una jugada de la Diputación por la cual le arrebataba a Vigo un apreciado tesoro que los gestores locales no habían sabido cuidar. Pero resulta que tampoco allí duraron mucho. Estuvieron en el museo pontevedrés mientras negociaban pero nuevamente no hubo acuerdo. A los herederos tampoco les convenció el trato propuesto. Y hala. Carretera. Los cuadros de Maside ya andan ahora por Santiago y se exponen en la Fundación Novacaixagalicia. La colección más baqueteada que el baúl de la Piquer espera hallar acougo algún día en alguna pinacoteca en algún lugar del mundo donde los beneficiarios logren, al fin, lo que se proponen. Con la bajada del IVA del 21 al 10 % igual ahora lo tienen más fácil para colocar el producto.
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