Arximiro Rodríguez regenta el bar que es también una activa peña celtista
31 mar 2013 . Actualizado a las 08:00 h.Muchas tabernas (aunque como las de antes ya quedan pocas) podrán presumir de otras cosas, pero que tengan un pasodoble propio, en Vigo solo hay una. Se trata del Rikitrí, un bar singular. Su dueño, Arximiro Rodríguez Carballido, llegó allí buscándose un futuro laboral. «Yo trabajaba en la fábrica de caucho Reyman, en Coia. Cuando llevaba 5 años en paro surgió esta oportunidad y no lo dudé», cuenta.
El establecimiento está ubicado en un edificio que ya de por sí acumula mucha historia antes de que él llegara. «A casa é do 1908. Eso está documentado, pero non hai nada referente ao primeiro negocio que se instalou aquí. O que sei é que entre a señora que o tivo antes baixo o nome de Casa Anuncia, mais eu, sumamos 70 anos de historia. E antes dela o tiña unha muller que se chamaba Adelaida», cuenta.
Arximiro frecuentaba el bar de Anuncia y cuando a esta le llegó la edad de jubilarse, se lo ofreció. «Eu non tiña experiencia no sector, pero tirei pa?diante».
El hostelero recuerda que iba por allí porque en aquel entonces la zona era conocida por ser «de movida de sangrías. Estaba de moda e había varios locais que a ofrecían, como o Martín Códax, Meson do Duero, Pote, Proa...».
El entonces debutante en el sector, que empezó con otro amigo que lo dejó al cabo de un año, nunca se arrepintió de la decisión tomada, sobre todo, porque rehízo el bar a su gusto, al estilo taberna de toda la vida. Además, allí dio cabida también a una de sus principales filias, que es el fútbol, pero más concretamente, la pasión por un equipo, el Real Club Celta de Vigo. Así, el Rikitrí se convirtió en sede de la peña celtista del mismo nombre, por lo que allí, de lo que más se habla, es del deporte rey. «Compaxinando os amores tabernarios e futboleros», reflexiona el propietario del bar, abonado al Celta desde 1972, que organiza su tarea dependiendo de los partidos que el equipo de sus amores juega en casa. El Rikitrí cierra los domingos, día que elige para descansar porque Vigo se queda desierto, algo que, según comenta, sorprende mucho a los que viene de fuera al ver que no hay nada abierto. Pero además, mientras juega el Celta en su campo, sea el día que sea, Arximiro echa el cierre y se marcha a Balaídos: «Es sagrado, eso está por encima del bien y del mal», justifica. De todas formas, no suele dejar a la parroquia sin atender porque el local, donde se celebran habitualmente partidas de tute y dominó, funciona sobre todo cuando cae la noche y reconoce que es la chavalada la que actualmente le ayuda a mantener el negocio.
La taberna era frecuentada en tiempos por jugadores como Oscar Vales o Salinas, que vivían cerca, o Gudelj, que era cliente. Pero el profesional comenta que de la nueva hornada celeste no viene ninguno. En la decoración destaca un techo forrado de bufandas. De allí cuelgan las que recuerdan todos los partidos oficiales del Celta en Europa. Casi todas son intercambios, algunas, adquiridas por él mismo en los encuentros a los que asistió y unas pocas, compradas.
«Os percebes da casa»
En cuanto a las viandas, el hostelero no se come la cabeza. «De cociña, nada». Las bebidas -vinos, licor café, cervezas, cubatas...-se acompañan de lo más elemental y el fuerte son «os manises», conocidos mundialmente como «os percebes do Rikitrí, a especialidade da casa», ríe. Lo que sí ofrece a la clientela es pulpo, del que se encarga un pulpeiro de O Carballiño que acude con sus bártulos el primer sábado de cada mes. También hay mucho ambiente musical. «As veces veñen amigos a tocar e facemos festa», manifiesta. Arximiro se refiere a los músicos de grupos como Residuos Atractivas o Zurrumalla, con los que se sube a cantar al escenario en ocasiones como agregado (como hizo en el disco), el Pasodoble do Rikitrí que le compusieron a la pintoresca taberna.