Una menor con parálisis cerebral rifa dos esculturas por un andado
25 oct 2012 . Actualizado a las 07:05 h.Marta, de nueve años, espera con la ilusión de cualquier menor de su edad, a los Reyes Magos. Pero además de portarse bien y sacar buenas notas, Marta Lomba Fernández vende rifas para que la crisis no impida a sus majestades hacer realidad su sueño.
Es de Goián, estudia cuarto de Primaria y tiene una parálisis cerebral que, a nivel motor, le ha afectado a las piernas y al habla. Se maneja con normalidad, explica su padre, Emilio Lomba, usando su silla de ruedas y un sintetizador de voz. El progenitor destaca también el papel del «fantástico equipo multidisciplinar del CEIP Pintor Antonio Fernández, que se ha volcado con ella».
Marta Lomba Fernández tiene claro, y lo explica con ayuda de un sistema de pictogramas que, lo que quiere es un andador. «Quiero ponerme de pie por mí misma, yo sola», asegura con una sonrisa de oreja a oreja. A la que ya luce habitualmente, se le suma ahora la que le han dibujado dos artistas que residen en su misma parroquia. Carlos Fierro y Carlos Fernández le han donado dos de sus obras para que pueda financiar ese andador. Marta tiene 10.000 papeletas.
Las esculturas serán para los poseedores de las rifas cuyos números coincidan con los cuatro últimos dígitos del primer y segundo premio del Sorteo del Niño. Para ella, el andador, que cuesta entre 7.500 y 8.000 euros. Demasiado dinero para poder asumirlo una sola familia con dos hijos más. Una excelente excusa de jugar al Niño, para la niña.
Marta, que cumple diez años el 30 de diciembre, está muy ilusionada con el proyecto y con el colegio, asegura el padre. Ella levanta el dedo pulgar. «Eso quiere decir que le va muy bien en el cole», explica Emilio Lomba. Tras unos minutos de sesión fotográfica, ella misma elige la foto que más le gusta para contar el reto que protagoniza con su familia y sus amigos escultores. «Estoy muy contenta», asegura.
El cambio en su vida será sustancial. Marta ya probó el sábado un andador, indica el padre, y por eso tiene claro lo que necesita. Quiere poder vivir de pie y ver el mundo desde su altura. Estar en silla de ruedas ya le costó dos luxaciones de cadera.
El padre recuerda ilusionado que «Quien mueve las piernas mueve el corazón». Se muestra muy animado por la cantidad de apoyos que están recibiendo. «Vamos a por el andador y, cada día estamos más felices», afirma mientras se hace un máster en redes sociales para contestar a esos apoyos.