La relación de Ángel Guerra con el mundo de los cefalópodos viene de antiguo. Corría el año 1973 cuando el entonces jefe de pesquerías del CSIC le envió al Sahara Occidental, por entonces todavía español, para estudiar el pulpo. En estas casi cuatro décadas ha participado en incontables proyectos. El pasado 30 de marzo acaba de arrancar uno pionero en Europa en aguas de Cíes, también con los cefalópodos -«no solo», matiza-, como argumento principal.
-¿Qué tiene de novedoso?
-Dos cuestiones. La primera es que la observación se hará a través de métodos no agresivos. Nada de redes, ni de ningún otro sistema que implique cualquier posible daño del animal por pequeño que sea. Las cámaras de fotos conformarán el grueso del material de campo. La segunda de las novedades es que, aunque el principal objeto del trabajo será la reproducción de pulpos, chocos y calamares, no se pondrá solo en foco en eso, sino que se abrirá mucho el objetivo.
-¿En qué sentido?
-Pues además de tratar de localizar las zonas de puesta, se definirán las condiciones topográficas, hidrográficas y biológicas de sus hábitats de preferencia. Queremos saber en qué época del año se realiza la puesta real, si hay deprepadores que se comen los huevos, si necesitan algún tipo de estructura dura para la puesta, si tienen parásitos..., en definitiva, una aproximación ecosistémica.
-¿Cuál será la metodología?
-Dividiremos la zona en 50 cuadriculas, 23 de ellas en la parte externa de las islas y las 27 restantes en la interna. Realizaremos cuatro inmersiones mensuales en las que se irán peinando todas ellas a lo largo de los dos años que durará el estudio. Se tomarán datos de la salinidad del agua, temperatura, clorofila, turbidez, fluorescencia..., un mapa lo más completo posible de las condiciones en las que se desarrollan las especies objeto de estudio.
-¿Qué efectos prácticos puede tener el proyecto?
-Conocer las zonas concretas en las que viven y se reproducen, servirá para evaluar la gestión de las pesquerías a través de áreas marinas protegidas. Será muy útil también en cuestiones relacionadas con el cultivo, ya que conocerá por fin la fecundidad real de las especies. Nunca hasta ahora se tuvo la precaución de contar los huevos, que podremos llevar al acuario para observar el desarrollo embrionario. Tendrá aún una última aplicación práctica, ya que la idea es hacer también un documental que mostrará cuáles son los beneficios e inconvenientes de una protección como la que exige el Parque Nacional Illas Atlánticas, amén de hacer un repaso por artes y aparejos ya prácticamente en desuso. Será también muy interesante la comparativa con el estudio que se hará en la isla de Cabrera.