Primarias con efectos secundarios

VIGO

Más que la elección de un candidato a la alcaldía, el socialismo vigués vuelve a la pugna por el futuro control del partido

22 ago 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

El que vea en la exigencia de celebración de primarias hecha por el sector crítico del PSOE vigués, un mero pulso por el puesto de candidato a la alcaldía de la ciudad, se equivoca.

Los críticos, los alternativos, los apartados, los enfadados, los revanchistas... que de todo hay en la acera opuesta a la oficialidad, son conscientes de que tienen que aprovechar todas las oportunidades para demostrar que están vivos y que el poder no ha aplastado su singularidad. El 38% de los votos que lograron contra la elección de Abel Caballero como presidente del PSOE vigués les coloca en ese preciso escalón de la necesidad de continuar reivindicándose, contrastando con la dirección en cada asamblea y en cada cumbre interna para no morir. Y para eso las primarias se convierten en su mejor escaparate.

Es difícil que logren reunir el 40% de los avales de la militancia para exigir la elección desde la base del candidato a la alcaldía. Es más difícil, que de lograrlo, su representante derrote al actual alcalde. Pero su carrera es de más largo fondo, incluso lo más seguro es que no llegue a tener fin y ellos acaben por dar vueltas sobre sí mismos. Sin embargo, y aunque no lo parezca, los obstáculos que el partido va colocando para que no avancen están agrandando su apariencia.

Su única opción es resistir, y en ello andan, porque ya han probado en sus propias carnes que en el PSOE se cae tarde o temprano. Carlos Príncipe, líder de uno de los dos sectores de los críticos, mantiene que el zapaterismo atraviesa sus últimos momentos. Gonzalo Caballero, el otro referente de los alternativos, asegura que los dirigentes de su partido en Vigo son víctimas de su propia prepotencia, exceso que asegura ha llevado a su formación a perder la Xunta. Ambas apreciaciones son al final coincidentes y se resumen en que en el PSOE, como en todos los partidos, siempre hay un grupo sentado a esperar.

La petición de primarias no es más que un claro recado de que al menos un tercio de los militantes socialistas vigueses discrepan con las formas de Abel Caballero, tienen facturas pendientes con él o con su equipo, defienden otro concepto de socialismo o simplemente no lo aguantan. Y las primarias quieren decir que una parte de la parroquia del PSOE vigués, por lo que sea, ha sacado el pañuelo y están tratando de convencer a todos los demás. Pueden ganar adeptos, aunque difícil mientras el poder aglutine como lo hace a familias tan dispares ensambladas por interés. Y pueden también dejar de ser alternativos para pasar a ser música de fondo, sobre todo si el líder de la oficialidad repite en la alcaldía. En todo caso, habrá efectos secundarios, es lo que tienen las primarias.