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Viaxes Loa y la Autoridad Portuaria de Vigo presentan hoy una ruta marítima y cultural de visitas guiadas en catamarán
25 jun 2010 . Actualizado a las 11:38 h.Viaxes Loa y la Autoridad Portuaria de la ciudad presentan hoy una nueva ruta marítima y cultural por la Ría, dentro del proyecto Embárcate con Vigo. Se trata de una excursión en catamarán que permitirá conocer al detalle la propia Ría, la bahía, la isla de San Simón y los pormenores de la batalla de Rande gracias también a elementos multimedia sin precedentes en la oferta turística viguesa.
El viaje comienza con un repaso a la historia de la ciudad olívica mientras esta se va contemplando desde el mar. Así, primero el efecto sonoro de las olas y luego el del bullicio de la urbe, acompañan al repaso por el origen de la misma y su evolución hasta llegar a las estadísticas actuales. Se recuerda que Vigo es la ciudad europea que más ha crecido en los últimos cien años o que el puerto ha sido siempre uno de sus ejes principales.
A continuación toca encontrarse con el puente de Rande, emblema de la Ría. El efecto del atasco de coches ilustra el dato de que más de 240 vehículos -una media de 50.000 diarios- han transitado por esta construcción desde su apertura al tráfico, en 1981.
La música de Vangelis da paso a la narración de la Batalla de Rande. Como curiosidades, se destaca que este acontecimiento inspiró a Julio Verne en 20.000 leguas de viaje submarino, o que popularizó el rape en Inglaterra. Además, dio a conocer a la ciudad en Europa.
La siguiente parada es la bahía de San Simón, de la cual dice la leyenda que se encuentra entre el dedo pulgar y el índice o entre el meñique y anular -según se tratase de la izquierda o la derecha- de la mano de Dios, que al posarla en la tierra habría dado lugar a las Rías Baixas.
Vuelven los efectos de olas coincidiendo con la llegada a la Isla de San Simón. Es momento de recordar las distintas etapas que ha vivido este enclave en su historia: primero fue lugar de retiro y oración para varias órdenes religiosas (siglo XII); más tarde (1842-1844), se empleó como residencia hospitalaria para enfermos recuperables -los desahuciados eran conducidos a la pequeña San Antón, conocida como isla sucia o de la muerte- y finalmente sirvió de cárcel durante la Guerra Civil.
Al paso por las bateas se hace partícipes a los viajeros de curiosidades sobre los mejillones, como que los gallegos no son ni mucho menos sus principales consumidores, sino que Baleares se encuentra a la cabeza seguida de Asturias y Cataluña.
Para acabar, se recuerda que estamos ante un viaje irrepetible: será distinto si se hace cualquier otro día, aunque siempre permanecerán «el mar y sus misterios».