El ejemplo Gnarr

VIGO

18 jun 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

El pasado fin de semana, un payaso ganó unas elecciones municipales. ¿Y cuál es la noticia?, se preguntará el amable lector. Pues que se trata de un payaso profesional, un hombre que se dedica por entero, y como principal medio de vida, a hacer payasadas.

El hecho sucedió en Reikiavik, capital de Islandia, un país que tiene tantos habitantes como Vigo, lo que nos demuestra que nuestra ciudad no solo podría ser capital de provincia, sino también un estado independiente, miembro de la ONU.

De ser Vigo un país, se haría justicia al lema acuñado por Siniestro Total: «Vigo es una nación y el Celta, su selección». Vistos los éxitos de la roja en Sudáfrica, y el pobre fútbol que practican todos los equipos, nuestro Celtiña, constituido en combinado nacional vigués, no desentonaría nada. Desde luego, su juego tampoco haría silenciar a las vuvuzelas.

Hecha la reivindicación nacional viguesa, pasemos al caso del alcalde payaso, en este caso, el de Reikiavik. En la fría capital nórdica, ganó las elecciones el Partido Mejor, encabezado por el humorista Jon Gnarr, que se convertirá en el nuevo alcalde.

El Partido Mejor, fundado hace solo seis meses por el propio Gnarr, prometía no cumplir ninguna de sus promesas electorales y ser abiertamente corrupto. Otra de sus propuestas estrella era un Parlamento islandés «libre de drogas en el 2020». Los mítines del ahora alcalde electo eran auténticas fiestas, que se cerraban con el tema de Tina Turner «You are simply the best».

Encantados con el payaso, los vecinos de Reikiavik lo auparon con sus votos a la alcaldía, aburridos de una clase política ineficaz, que llevó al país a una bancarrota que obligó a la nacionalización de la banca, entre otras drásticas medidas. Antes de soportar a impostores, los islandeses han preferido payasadas profesionales que, al menos, les garantizan unas risas.

Está por ver, sin embargo, si cunde el ejemplo de Jon Gnarr. Y, ante el desencanto político generalizado, no triunfa algún arribista en los próximos tiempos. Otras crisis alumbraron a personajes como Jesús Gil y no sería raro ver algo similar en los comicios del año que viene.

En Vigo, jamás llegamos a estos extremos. Pero siempre ha habido listas alternativas, intentando ofrecer una cuarta vía. El Olivo, Sí Teis, el Vigueses Independientes Gobernantes (V.I.GO.) de Leri, el COVI de Maite Fernández? Para la próxima cita, ya hay anunciada una candidatura de alumnos de la Escuela de Idiomas. Y se habla de otras. La mayoría solo sirven como vía de escape para el pataleo. Pero hay que tomar nota del ejemplo islandés. No sea que los vigueses, hartos de tantos desastres, terminen un día buscando a su alcalde en el circo Ringland.