Baile de farolas: despilfarro de energía

VIGO

El alcalde Vigo apuesta por la restitución de luminarias urbanas de estilo monárquico en Urzaiz, modelos que favorecen el cambio climático por su escasa eficiencia

11 abr 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Por motivos que la razón no alcanza, el alcalde de Vigo ha decidido volver a poner en la calle Urzaiz las farolas de falso estilo fernandino que se retiraron el año pasado para remodelar la vía pública y que fueron sustituidas por otras, de diseño más acorde con el mundo en que vivimos, es decir, desarrolladas de acuerdo a conceptos de eficiencia energética y la minimización de la contaminación lumínica, además de un diseño actual.

Esta semana, el Concello ha empezado a sustituir las recién colocadas por los vetustos modelos de extendido uso por su bajo precio y una configuración que permite aceptar lámparas de elevada potencia (hasta 250 vatios en sodio y 400 en mercurio). Quizá por ello, en 1997, el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), del Ministerio de Industria, recogía en su Cuaderno de Eficiencia Energética en Iluminación, que «solo se instalarán faroles por motivos estéticos, ya que desde el punto de vista de eficiencia energética están al límite de lo razonable».

Aun así, a Vigo vuelven las fernandinas y el incremento del gasto energético por capricho. El alcalde de Vigo ampara la decisión en un colectivo fantasma que, al parecer, reiteradamente reclama el retorno de las farolas. Un misterioso clamor que estaba en la calle, pero que nadie más ha oído, le ha llevado a cumplir una de las promesas por las que será recordado en el Museo del Disparate.

Ya puede el ciudadano vigués echarse a la calle para suplicar que retiren la depuradora, rogar que dejen de cortar árboles y construir párkings que solo desean sus futuras concesionarias. No. Abel Caballero solo se conmueve con dos peticiones: farolas y bancos (los de sentarse).

En total, se recolocarán 56 farolas de estilo monárquico desde el cruce de Urzaiz con Gran Vía hasta la zona peatonal de O Calvario, que cuenta con otros modelos de farolas nuevos.

El Concello omite el coste de tan absurda operación urbana indigna de una ciudad moderna. El Concello vigués parece apostar por el cambio climático.